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COYUNTURA NACIONAL

Las cuentas del Estado

Por fin, con casi tres meses de retraso, la Hacienda pública se dignó publicar las cifras mensuales de ejecución presupuestaria del Estado, aunque para resarcirnos nos ofreció de golpe tres meses, hasta marzo. La razón del retraso parece estar en que el nuevo sistema de financiación de las CC AA, acordado deprisa y corriendo a finales del pasado año, aún sigue sin concretarse para algunas comunidades, lo que imposibilita la contabilidad exacta de la parte de la recaudación y de los gastos que corresponde al Estado y a las CC AA.

Esta situación de transitoriedad afecta también a la presentación de las cuentas, con el resultado de que las cifras contables de este año y del pasado no son comparables, lo que hace difícil, si no imposible, analizar y valorar su evolución. Ya pasó algo similar cuando se presentaron los PGE para este año. Menos mal que el déficit público ha dejado de ser un problema, pues si no, la falta de información hubiera constituido un elemento negativo en el comportamiento de los mercados financieros. Pero, aunque el déficit ya no sea un problema macroeconómico, los ciudadanos de este país tienen el derecho a conocer con puntualidad y de forma clara cómo se gastan los dineros que ellos aportan con sus impuestos, lo que, por cierto, vale también para las CC AA y las corporaciones locales, cuyas cuentas apenas se conocen.

Las cifras contables de este año y del pasado no son comparables, lo que hace difícil analizar su evolución

Una cosa hay que agradecer al Ministerio de Hacienda: que haya ofrecido los datos de recaudación total, desglosando provisionalmente las partes que corresponden al Estado y a las CC AA. Así tenemos, al menos, cifras de caja, que no de contabilidad nacional, comparables entre los dos años. Los datos de recaudación son importantes, no sólo para seguir los ingresos del Estado, sino como indicadores de la evolución de la economía en general, dada la estrecha relación entre ambas variables. Hasta marzo, la recaudación total aumentó un 6,7%, tasa que supera a la registrada el pasado año en su conjunto. Ello podría interpretarse como que la economía española ya empieza a acelerar su ritmo, pero esta conclusión sería precipitada. Los ingresos por IRPF crecen sólo un 4,2%, frente al 13,4% del año anterior, y los impuestos especiales aumentan sólo un 4,8%, a pesar de las subidas de tipos llevadas a cabo a comienzo del año. Es cierto que el IVA crece con fuerza (un 8,7%), pero hay que tener en cuenta que la recaudación hasta marzo refleja fundamentalmente el elevado gasto realizado en el cuarto trimestre del pasado año y no recoge la moderación que, según todos los indicadores, se ha producido en los primeros meses del actual.

Los gastos son más difíciles de valorar, pues no se ofrecen datos homogéneos. Si aumentamos las transferencias corrientes (la partida más afectada por el cambio en la financiación autonómica) en la parte de recaudación atribuida a las CC AA y excluimos los pagos por intereses (muy influidos por el distinto calendario en el pasado año y el actual), el resto de los gastos corrientes aumenta un 6%, lo que no se compadece con la idea de moderación del gasto público que transmiten las autoridades. El déficit de caja se reduce a casi la mitad del de un año antes, pero es pronto para sacar conclusiones. Probablemente sea necesaria menos alegría en el gasto si se quiere terminar el año con las cuentas públicas equilibradas.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros Confederadas para la Investigación Económica y Social (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002