El acero europeo mira con optimismo y prudencia la evolución del mercado. El miedo a las medidas arancelarias de EE UU, que en algunos productos alcanzan el 30% en tres años, ha dejado la puerta abierta a un alza de los precios y a una contención en los resultados. En diciembre del pasado año, el precio del acero se encontraba en niveles peligrosos para los principales productores. Un desafío al que supieron responder los principales productores europeos (Arcelor, Corus, ThyssenKrupp Stahl o Riva) con una contención en la producción.
A la mala marcha del mercado, fundamentalmente en productos planos (automóvil, electrodomésticos,...), se unieron las medidas arancelarias estadounidenses. Sin embargo, la reacción de la Unión Europea con la puesta en marcha por seis meses de medidas de salvaguarda ha frenado la entrada de productos de terceros países y los efectos que esto podría tener sobre los precios en el mercado europeo.
Los aceristas europeos reclaman la aplicación de los principios de la CECA de unidad de mercado y control a todo el mundo
De acuerdo con Metal Bulletin, se prepara para este año la tercera subida en el precio del acero en Europa. Los principales productores habían puesto en marcha solamente una subida y habían anunciado una segunda. Guillermo Ulacia, responsable de productos planos de Arcelor, señaló en la rueda de prensa previa a la última junta de Aceralia, hace 10 días, que los clientes estaban aceptando sin problemas el alza de precios.
Dossier explicativo
El optimismo por la marcha de los precios tiene otra cara, la prudencia. La patronal europea, Eurofer, hizo llegar al presidente del Gobierno y de turno de la UE, José María Aznar, un dossier explicativo sobre la situación del acero en Europa. El objetivo era conseguir que la UE defendiera en su cumbre con EE UU la situación de los productores europeos. Los productores temían que EE UU estableciera nueva contramedidas como se había venido anunciando en respuesta a la salvaguardas europeas. Al mismo tiempo, se observaba con preocupación las fisuras entre los distintos gobiernos europeos sobre la necesidad o no de establecer una especie de guerra comercial en Europa.
El resultado de la cumbre parece haber disipado los peores temores y mantener la necesidad de proseguir las negociaciones en el seno de los organismos multilaterales, OCDE y OMC, con vistas a redimensionar la producción mundial y solucionar el problema de obsolescencia de una parte de la industria de EE. UU.
Los aceristas reclaman hoy, como hace 50 años cuando se firmo el tratado de la CECA, que se reconozca la importancia de este sector en la construcción europea. Entonces la CECA fue el embrión de la UE y hoy quieren que sus principios, mercados abiertos y controlados por una autoridad, se impongan a nivel mundial.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002