Liquidez para tres meses y ni un euro más. Lo acaba de anunciar el SCH en relación con su filial Banco Río de la Plata, y no es una excepción. Todos los grandes grupos españoles han cerrado el grifo a Argentina o han reducido drásticamente sus inversiones. Otros, como Campofrío, ya han dicho que dejan el país, o que reducen allí sus establecimientos, como Adolfo Domínguez y NH Hoteles.
La sangría de la crisis argentina en las cuentas de las empresas españolas superó los 9.800 millones de euros en 2001 y va a rondar los 1.500 millones en el primer trimestre de este año. Ha provocado ya una rebaja generalizada de las calificaciones de la deuda de los mayores grupos, la debacle de sus cotizaciones en las bolsas y las primeras solicitudes de responsabilidades a sus gestores en las juntas generales de accionistas.
La lista de damnificados es enorme, hay 400 empresas españolas en Argentina y algunos grandes grupos que, sin estar en aquel mercado, que absorbió en la década de los noventa el 27,7% de las inversiones españolas en el exterior, también han visto dañadas sus cuentas. Es el caso de La Caixa, por ejemplo, que ha visto mermados los ingresos de sus participaciones empresariales (está en el capital de Repsol YPF, Telefónica, Endesa...) y se ha visto obligada a realizar provisiones por 230 millones de euros.
La mayoría de las empresas españolas en Argentina, sin embargo, se encuentran atrapadas por el importe de sus activos e inversiones en el país, y reiteran el carácter estrategico de su presencia en este mercado, al tiempo que reclaman al presidente Duhalde la urgente reinstauración de un marco jurídico y mercantil estable.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002