Pese al informe favorable para la prolongación del contrato conseguido en 2001, un investigador que trabaja conmigo, posdoctoral con dos años de experiencia en el extranjero y otros dos en España (ocho años de experiencia de primera calidad), en lugar de recibir su salario, desde enero sólo ha recibido disculpas del CSIC y del MCYT.
Pero nuestro trabajo no puede interrumpirse por culpa de la incompetencia ajena. Por eso, desde enero, en lugar de cobrar la gratificación por productividad, artículo 18.2, a la que tiene derecho nuestro equipo, este investigador sigue comiendo todos los días gracias al dinero 'de nuestro bolsillo', porque el MCYT no le paga. Hoy informa EL PAÍS de que al MCYT le sobró dinero que dejó sin gastar en 2001. ¡No me extraña nada! Pero no fue por falta de necesidades que atender, sino por incapacidad de sus gestores, que no lo saben gestionar o que no quieren invertir en I+D+I ni siquiera el ridículo presupuesto que hay; sin duda, para lograr el aplauso por colaborar al servicio del necio objetivo del déficit cero que tiene este Gobierno. Cualquier persona medianamente inteligente sabe que el déficit está al servicio del objetivo social a medio o largo plazo de cualquier sociedad, pública o privada. Un déficit cero no garantiza una buena gestión, y viceversa. Sólo los necios arrojan el objetivo social: mejorar la deteriorada I+D+I que sufre España, bajo las patas del déficit cero.
El resultado es claro: el aumento del tamaño del cementerio que es la I+D+I en España. Un logro del MCYT que, sin embargo, anuncia tener recursos su
ficientes para financiar museos de ciencia y tecnología y viajes espaciales de ciencia-ficción para salir en primeras planas y telediarios. Investigar es otra cosa más seria y, paradójicamente, más barata, pero, claro, no hay telediarios.
Mientras, los contratados no cobran su dinero; y los funcionarios sufrimos el último abuso, porque somos responsables con nuestro compromiso de trabajo, y para poder seguir trabajando pagamos de nuestro bolsillo el trabajo de los investigadores a los que el MCYT no les paga. ¿Por qué?
Mientras, los Gobiernos del PP nos congelan el sueldo cuando les viene en gana; y sigue desacreditando al funcionario con vulgar demagogia, pese a que si la Administración no funciona mejor es porque él, ¡él es el gestor!, no sabe hacer bien su trabajo; y si no va peor es porque los funcionarios somos los únicos defensores, frente a ellos, de una función pública de calidad al servicio de los ciudadanos; una función pública que siempre funcionó a costa de nuestra mayor dedicación, nuestro mayor esfuerzo; y que ahora, incluso, lo hace a costa de nuestro bolsillo.
Ya sé que usted no se lo puede creer, pero es la pura verdad.
Se dice que cada ciudadano tiene el Gobierno que se merece. Yo, no.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002