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HISTORIAS DEL COMER

Recetario meloso

San Sebastián

Las aplicaciones culinarias de la miel son tantas como antiguas. En la Grecia clásica todos los niños eran alimentados con una mezcla denominada melikatron (leche con miel). Los romanos eran unos forofos de este alimento y la servían desde el comienzo de la comida mezclada con vino, el conocido como mulsum. Un plato del que nos informa Petronio en El Satiricón era el 'lirón en salsa de miel' y Horacio nos trasmite su entusiasmo por los ova mellita (huevos con miel), así como por innumerables pasteles y bollos en al que intervenía el meloso producto

Mención especial merece la culinaria árabe y muy en particular la marroquí. Como ejemplos destacados podemos citar la ensalada marroquí de zanahorias, el famoso cordero estofado a la miel y los golosos Briouats (pastas marroquíes rellenas de almendras y sumergidas en un licuado de miel). Otros platos europeos pueden tener cabida en esta lista, como el pastel griego de queso y miel, el bizcocho holandés con miel, los girlaches, tanto italianos como hispánicos, la castiza miel sobre hojuelas, las británicas galletas de jengibre o el pan de especias francés. Incluso podemos encontrar un antiguo y tonificante brebaje escocés, athole brose (whisky con miel de brezo) Y entre lo más actual, tenemos los delicados helados de miel. Hay además, en esta línea vanguardista, un plato muy atrevido que creó hace ya unos años el joven cocinero bilbaíno Ricardo Perez, chef en la actualidad del restaurante Yandiola, y que consiste en unas cebolletas confitadas y rellenas de mousse de miel con una salsa ligera de tinta de chipirón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002