En el estupendo libro de David Sedaris titulado Cíclopes, el narrador escribe: 'La televisión matutina es una mina de conductas patológicas'. La reflexión podría extenderse perfectamente a otros momentos del día. Lo digo para que estén tranquilos aquellos que no tienen bastante con las conductas patológicas de la mañana.
Sumo cuidado
Los luchadores de sumo que en el anuncio de Pepsi se venden por una lata de cola no respetan lo sagrado de esta mezcla de arte y de deporte. Deberían recordar las enseñanzas que cuenta Kazuhiro Kirishima en sus Memorias de un luchador de sumo, que para alcanzar el peso ideal se comía 20 huevos al día sin Pepsi. Su libro acaba con una definición que puede aplicarse a los presentadores luchando para que la guillotina de la audiencia no les decapite: 'Una lucha que apenas dura diez segundos, que tiene lugar en un espacio que no alcanza los cinco metros. Pero este combate simboliza la vida entera del luchador en este espacio que cristaliza el largo camino que ha recorrido para llegar hasta aquí'.
El rey león
En Abierto al anochecer, Jordi González trata de la venta de desnudos y pregunta: '¿Estarías dispuesto a enseñar tus cositas a cambio de una pasta?'. Me doy por aludido por lo de cositas: no sabía que fuera del dominio público. Estoy a punto de llamar a una empresa que te alarga la cosita hasta convertirla en cosa. Por suerte, Jordi ha invitado a Ángel Cristo, que está hecho un ídem. Karmele Marchante, que pone cara de conflicto intestinal, le pregunta si Barbara Rey le puso los cuernos, y Cristo responde que si le pagan, lo cuenta. Al verlos chapotear en ese mar de lodo, concluyo que otros están peor que yo. Para celebrarlo, me tomo el complejo vitamínico que anuncia Jimmy Giménez Arnau y veo el vídeo del De buena mañana de Isabel Gemio (no le sienta bien madrugar) en el que dice que no hay nada mejor que desayunarse con los artículos de los maestros Umbral y Millás. Y, acto seguido, monta un debate en el que coquetea con varios cubanos.
El mal francés
Unas horas en París. En la versión francesa de El diario de Patricia, unas mujeres confiesan que están hartas de que sus maridos regresen tarde a casa, sin tener en cuenta la cantidad de mujeres que darían lo que fuera para que sus maridos no volvieran jamás. Anuncio electoral. Sale Le Pen. 'Soy vuestro candidato sea cual sea el color de vuestra piel', dice. Para combatir tanto cinismo, otro anuncio. En un quirófano, una mujer acaba de tener un hijo. Vemos a la madre y al marido exhaustos tras el parto. La enfermera pregunta cómo se va a llamar y, sin darles tiempo a responder, empieza a opinar sobre cuál podría ser el mejor nombre. Que si Jean, que si Paul. Se inicia un debate entre enfermeras, médicos y enfermos hasta que, sin dejar opinar a los padres, deciden llamarle Jean-Paul. El anuncio termina así: 'No dejes que nadie decida por ti. Vota'. El problema es a quién.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002