Antena 3 confió a Juan Ramón Lucas las mañanas, una de sus franjas más débiles. El periodista madrileño ha dejado De buena mañana, encauzado y en rampa de salida, en manos de Isabel Gemio para colocarse al frente de la joya de la corona de la cadena: Estudio de actores. La primera noche, el concurso fue visto tan sólo por 1.712.000 espectadores (12% de cuota), pero a Lucas no le deprimen los resultados adversos.
Pregunta. ¿Le deprime el modesto éxito que logró el estreno de Estudio de actores?
Respuesta. No, nunca. Ni en los momentos más duros del magacín De buena mañana ni ahora. Lo que ocurre es que si consigues una audiencia alta parece que tu trabajo es más reconocido.
P. Ambición profesional, dinero, cambio de registro... ¿Qué le tentó para saltar de la mañana a la noche?
R. Descarto el dinero, no es un elemento fundamental. Sí tengo ambición profesional, desde luego, pero lo que me ha resultado más tentador es hacer un espacio en prime time.
P. ¿No cree usted que Estudio de actores es una copia pura y dura de Operación Triunfo?
R. No, se trata de un formato de moda. Los dos son hijos de un mismo padre y una misma madre: los reality shows que nacieron con Gran Hermano. Ahí está también, por ejemplo, Confianza ciega.
P. ¿Cómo vive usted personalmente la guerra de audiencias?
R. Con tranquilidad. Las miro como todo el mundo, pero no modifican mi forma de trabajar. Son un termómetro para conocer el pulso de la opinión pública en torno a un programa, y como dice el filósofo Gustavo Bueno: 'Son un referéndum inapelable'.
P. Un crítico ha dicho de usted: 'Nunca deslumbra, pero siempre cumple'. ¿Lo considera un elogio o todo lo contrario?
R. No me afecta, y no suelo pararme a considerar la opinión de los críticos. Quien opina así es un profesional solvente, que tiene un criterio, pero es personal. Volviendo a esa frase en concreto, no es una manera muy generosa de referirse a mi trabajo, pero tampoco es una crítica feroz.
P. Editor de informativos, responsable de un magacín matinal, moderador de debates y ahora presentador de un concurso-espectáculo. ¿Se ha convertido en el perejil de todas las salsas?
R. Ja, ja. No, no me considero un picaflor, como puede pensar alguno, ni me gusta ir dando tumbos de un programa a otro. Significa una evolución y asumo el riesgo. La cadena me ofreció la posibilidad de cambiar y a mí me pareció fantástico.
P. ¿Es usted el profesional más mimado de Antena 3?
R. No me puedo quejar, me considero muy bien tratado.
P. Ahora que Sáenz de Buruaga ha ascendido a consejero delegado, ¿terminará dirigiendo los informativos de la cadena?
R. Francamente, no lo creo. Hablamos hace unos días como dos amigos que trabajan juntos en posiciones diferentes. Me dirigió palabras de aliento, pero no sé si entraré en sus planes en ese sentido.
P. ¿Con Isabel Gemio está De buena mañana en buenas manos?
R. Desde luego. Es una buena profesional, y si se siente arropada por la productora, Boomerang, será estupendo. Y yo me alegraré.
P. ¿Quiere decir que sus relaciones con Boomerang no eran buenas?
R. Digamos que discrepaba con ella respecto al formato y a los contenidos del magacín.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002