Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Cohetes a destajo

Aunque soy granadino, con pesar debo referirme a la brutalidad con que se celebra en esta ciudad fiestas como la del Primero de Mayo, a base de machacarnos los oídos a los pacientes ciudadanos con detonaciones de cohetes que parecen cañonazos; desde la mañana hasta las 12 de la noche, el cohetero trabajando en ello como a destajo.

El mencionado operario, para colmo, no se desplaza a tirarlos a zonas residenciales, se sitúa en un sitio céntrico de la ciudad donde están los principales hospitales y las autoridades de la medicina, veladoras de nuestra salud, no protestan.

En Alemania, recuerdo, es sagrado el entorno de un hospital y se indica al público con carteles: Krankenhause, ruhe, bitte. La agresión puede ser insoportable. En vez de cohetes secos, molestos, irritantes, podía ofrecerse al público una representación teatral de escolares, algo gracioso, al aire libre, donde acudiría mucha gente, o una orquesta con una selección de música apropiada. No, cohetes. Aquí sólo la tosquedad de tirar cohetes, que empiezan a irritar, a maldecirse el día festivo, a marear y a perder el apetito. Luego, se cena con desgana y aparece el malestar que anuncia vómitos. Estábase televisando el partido Real Madrid-Barcelona y el cohetero no descansaba, como a destajo. Seguía martilleando con sus cohetes y hasta el desarrollo de partido perdía interés. Me pregunto cuándo habrá un acuerdo para empezar a vivir civilizadamente. No es sólo que cada día se oye el estrépito de motos ruidosas por las calles, en vez de prohibir la circulación de esos vehículos y promocionar la económica y deportiva bicicleta, sino que en días festivos señalados se nos machaca con cohetes. Se entiende por qué todos aspiramos a ser millonarios. Con una residencia en Las Bahamas, pongo por ejemplo, el hecho de vivir podría ser más llevadero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de mayo de 2002