En las pasadas elecciones autonómicas, el Gobierno de CiU adquirió el compromiso de hacer desaparecer los barracones durante esta legislatura. Como tantas otras veces, estamos ya a medio camino, y las barracas continúan.
¿Por qué no es ésta una prioridad real para el Gobierno de la Generalitat? Bien saben que trabajar ocho horas diarias (alumnos y profesores) dentro de uno de estos espacios es espantoso, y más cuando se acerca el buen tiempo.
Los presupuestos son siempre la clave de todo; malditos presupuestos. Es curioso que el Ejecutivo autónomo no tenga dinero para erradicar los barracones y sí lo encuentre para concertar indiscriminadamente escuelas de élite que la mayoría de las veces no respetan ni los porcentajes de distribución de alumnos con dificultades ni la inmersión lingüística, tan exigente en otros ámbitos. Parece increíble también que se gaste tanto dinero en hacer una publicidad falseada sobre las maravillas que lleva a cabo y que no nos quite, de una vez, los barracones de los centros educativos.
Ahora todo serán prisas, las próximas elecciones ya se acercan y la feina ha estat mal feta.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de mayo de 2002