En una carta publicada el día 15, que firma José Javier Ávila Martínez, se relata la cesión en el metro de un asiento por parte de 'un señor de unos cincuenta años a una señorita de unos treinta' y se califica dicho proceder como 'buenas maneras', así como se expresa el lamento por no ver 'hechos como el relatado con la frecuencia adecuada'.
En absoluto se indica que la citada 'señorita' sufra ningún tipo de impedimento, soporte carga alguna o esté embarazada. Por tanto, nos encontramos ante un caso de discriminación positiva en razón de sexo; el macho ibérico considera cortés el ceder el asiento a la mujer, aunque ésta sea mucho más joven. Comportamientos machistas en decadencia.
Hay muchos otros: se le cede el paso a la mujer, se le impide que pueda pagar en bar o restaurante si el macho ibérico está presente, etcétera. Pero lo más triste es la aceptacíón, generalmente, de ello por parte de la mujer.
Quizá teme herir la sensibilidad de su benefactor o sentirse incomprendida si rechaza tales demostraciones de buenas maneras.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de mayo de 2002