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OPINIÓN DEL LECTOR

Víctimas y verdugos

Un ejemplo práctico de cómo algunas causas en principio plausibles pueden quedar parcialmente deslegitimadas lo tenemos en el acto de protesta llevado a cabo hace unos días por el colectivo estudiantil Ikasle Abertzaleak en el campus de la UPV de Ibaeta. Estos chicos (y supongo que chicas también) exigen para sí mismos unos derechos básicos que no parecen estar dispuestos a conceder a otros. Al menos, a la oveja de la que se sirvieron para escenificar su postura insumisa a una ley que consideran reaccionaria. Lamentablemente, el animal no ha tenido opción alguna de declararse insumiso ante estos valientes que, en lugar de ponerse a pensar un poco y llegar a la conclusión de que tal vez la pobre oveja pudiera no tener demasiado interés en erigirse como protagonista de un acto incomprensible para ella, optan por utilizar la fuerza y arrastrarla contra su voluntad al sitio elegido. Éticamente desolador, ¿no les parece?

Los vascos somos tan mediocres como cualquier otro pueblo, como lo demuestra el hecho de que muchos de los que lean esta carta pensarán de inmediato que quien la firma es un retrógrado de derechas incapaz de indignarse en igual grado si el acto de protesta hubiera sido ideado por las juventudes del partido que usted, amigo lector, tiene ahora mismo en la cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de mayo de 2002