Dos taxistas de Benidorm han sido denunciados como posibles responsables de los delitos de denegación de auxilio y omisión del deber de socorro por familiares de un hombre de 61 años, que falleció de infarto minutos después de que se negaran a trasladarlo a un centro médico, según la denuncia formulada por familiares de la víctima. Los familiares del fallecido, de etnia gitana, destacaron que el médico que intentó reanimar al enfermo en la Clínica de Benidorm dijo que si el paciente hubiera llegado unos minutos antes habría habido más posibilidades de salvarlo. La víctima, Enrique Maldonado Fernández, de 61 años, ya había sufrido antes algún ataque coronario.
El presidente de Radiotaxi Benidorm, Joaquín García, manifestó que el primer taxista requerido para evacuar al enfermo creyó más oportuno llamar a la centralita de su organización para que desde la misma solicitaran una ambulancia. Añadió que el segundo denunciado ni siquiera se encontraba en la zona.
Esta versión contrasta con la ofrecida por José Amador Fernández, familiar del enfermo, quien especificó que estuvo en el lugar de los hechos varias horas y que no llegó ninguna ambulancia. Desde la coordinación de ambulancias SAMU informaron ayer de que a la 1.23 recibieron una llamada avisando de que una personas se encontraba mal. El SAMU, a su vez, alertó a la policía. Dos agentes se personaron en el lugar a la 1.35 horas, pero no hallaron a nadie.
La cara morada
Dos hijos del fallecido relataron que estaban en su piso de la calle de Vía Emilio Ortuño, de Benidorm, sobre la una de la madrugada del pasado día 9, cuando su padre sufrió un ataque al corazón. "Primero le administramos una pastilla bajo la lengua. Coincidió que una tía nuestra se iba de viaje y estaba cargando las maletas en un taxi, por lo que explicamos al conductor la urgencia. Antes de que pudiéramos meter a nuestro padre en el vehículo, el conductor se marchó a toda prisa. Nuestro padre tenía la cara morada, se estaba muriendo. Si hasta a un perrico se le aparta del peligro para que no sufra, por qué dejó a nuestro padre en tierra", dicen los hijos.
Allegados del enfermo fueron a la parada de taxis de la calle de Ruzafa para pedir otro coche. Al primer taxista que había le explicaron lo que ocurría", aproximándose el número 91 hasta el portal de la finca", según la denuncia. Los dos hijos aclararon que este conductor se mostró colaborador en un principio, pero que luego cambió. "Llegó hasta el lugar y, antes de introducir al paciente en el coche, arrancó y se alejó con las puertas abiertas", según la denuncia. Finalmente el enfermo fue trasladado a la clínica en un tercer taxi.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de mayo de 2002