El bombo de Manolo cambió por unos minutos de mano para que un seguidor surcoreano arengase a sus compatriotas en el recibimiento a la selección española al aeropuerto de Gwangju. Camisetas, pancartas y gritos, animaron a la selección que hoy debuta en el Mundial frente a Eslovenia.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de junio de 2002