Una vez más la realidad del día a día se hace eco de la famosa frase de 'lo barato es caro'. Los clientes y consumidores de las grandes compañías nos estamos convirtiendo en pacientes o en víctimas. La falta de atención recibida, abuso de nuestro tiempo, gastos de telefonía, pronta resolución de las incidencias, etcétera, abocar en el aburrimiento, desánimo y desesperación. Asimismo, los números de teléfonos que nos ofrecen de atención al cliente, que siempre comunica, y cuando -¡bingo!- lo cogen, sale un contestador para esperar turno, por estar ocupado, escuchas temas musicales... la tomadura de pelo y gastos jamás comparado. ¿Quién no ha tenido una incidencia, desaparición, hurto o destrozo de equipaje con Air Europa? A mi caso me remito: 30 minutos de espera para ser atendido telefónicamente, 30 días para recibir la primera contestación escrita, y a los otros 30 días, llamar de nuevo para reclamarles la olvidada satisfacción de mi daño, y aún así, espere, espere.Viajes baratos para pacientes que no resultan, al final, tan caros ¿y a ustedes?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de junio de 2002