Las vallas de seguridad que ya rodean los escenarios de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebrará dentro de 15 días en Sevilla están ocasionando graves problemas de tráfico y, según partidos políticos, comerciantes y hasta el Arzobispo, una alarma innecesaria. El dispositivo de seguridad responde a un plan elaborado por técnicos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y es similar en tiempo y forma al que se puso en marcha el pasado mes de marzo para la cumbre de Barcelona. Incluso las vallas son las mismas que se usaron en la ciudad condal, que han sido traídas a Sevilla.
Pero son muchos los que piensan que en la capital andaluza había que haber aliviado el impacto de la seguridad sobre los ciudadanos ya que el hotel de los mandatarios está en pleno centro y las consecuencias para el tráfico rodado y peatonal se agravan.
- Ayuntamiento. Desde el gobierno municipal se insiste en que la instalación de las vallas es responsabilidad exclusiva del Gobierno central y que la única obligación del Ayuntamiento es 'colaborar' en la puesta en marcha de los planes de seguridad. La portavoz municipal socialista, Evangelina Naranjo, reconoce que las vallas están creando 'malestar' y 'grandes atascos', pero confía en que éstos se aminoren cuando estén completamente instaladas.
- PP. El portavoz municipal popular, Jaime Rayanud, apela a la paciencia y la 'capacidad de sufrimiento' de los ciudadanos y subraya que el fin último, la celebración de la cumbre europea en Sevilla, 'merece la pena'. Además, recuerda que las medidas son las mismas que las que se adoptaron en Barcelona.
- IU. Luis Pizarro, el portavoz de IU en el Ayuntamiento, acuñó la frase de 'ciudad enjaulada' para describir el aspecto del centro de la capital tras la instalación de las vallas. 'Es impresentable que se haya convertido a Sevilla en un campo de concentración', subrayó Pizarro, para quien las vallas crean 'severas molestias sin sentido' y una 'alarma innecesaria'.
- Junta. El presidente del Gobierno andaluz, Manuel Chaves, cree 'necesario que los sevillanos acepten las incomodidades que producen las medidas de seguridad que exige la celebración de la cumbre' pero recomendó 'a los líderes de la UE que, a medio plazo, se replanteen el formato de estas reuniones, que se celebran cuatro veces al año y siempre en grandes ciudades muy pobladas'.
- Arzobispado. El arzobispo Carlos Amigo Vallejo fue uno de los más tajantes al advertir de que se están 'perdiendo los papeles'. 'En una sociedad democrática', añadió el arzobispo, 'me asusta un poco que haya tantas alambradas'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002