na
Cataluña tiene un déficit de 5.000 amarres en sus puertos deportivos, de forma especial en la Costa Brava, para cubrir la demanda. Así lo manifestó ayer Miquel Company, presidente de la Asociación de Industrias Náuticas (ADIN). 'Si la Generalitat cuidara un poco más la distribución del espacio, esto no ocurriría', dijo. En la presentación de un sondeo realizado por el Salón Náutico Internacional de Barcelona -cuya 41ª edición, con la exposición de 1.500 embarcaciones, organiza la Fira de Barcelona para noviembre-, Jordi Monserrat, su director, destacó la disconformidad del sector por la falta de espacio en los puertos.
La comunidad autónoma catalana tiene uno de los mayores tráficos portuarios de España y concentra el 25% del mercado náutico, seguida por Baleares, con el 21%. El sector facturó el año pasado en toda España 108 millones de euros (unos 18.000 millones de pesetas).
Asimismo es la comunidad con mayor cantidad de amarres, unos 23.000, aunque su distribución no es homogénea. En efecto, desde Blanes hasta la frontera 'siempre falta espacio', según la ADIN. Una solución pdría ser, según la patronal, la creación de marinas secas, una especie de hangares cubiertos en tierra para barcos pequeños que ya existen en Francia y Alemania. De acuerdo con las previsiones, cada puerto debería contar con un promedio de 250 plazas en esos hangares por cada 1.000 amarres para resolver la falta de espacio.
Sin embargo, cada vez resulta más complicada la odisea de aparcar la embarcación en la Costa Brava debido a la falta de amarres. Además, la 'alarmante' escasez de infraestructuras portuarias afecta considerablemente a las ventas del sector.
Aumento de las ventas
El eufórico crecimiento de la industria náutica en los últimos tres años podría ponerse a prueba en el ejercicio actual. Las ventas han aumentado desde 1998 al 2001 a un ritmo del 20% anual y se prevé que este año el aumento sea de apenas el 6%. Más alentadoras son las cifras relativas a la exportación, ya que se espera un alza del 12%. Pero, pese a las dificultades que ocasiona la falta de amarres, los aficionados a la navegación que no poseen barcos propios no se amedrentan. En el primer trimestre de este año se registró un aumento en las reservas con respecto al 2001 del 20%, lo que augura un aluvión de embarcaciones de vela y de motor en toda la costa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002