Estudió Secretariado Internacional. Pero no era su vocación. Significaba una salida rápida para ponerse a trabajar. Siete años después, Mar Faus tiene piso y un trabajo. Pero no es suficiente. Quiere ser trabajadora social. Y lo será gracias al e-learning.
'A raíz de hacer voluntariado me di cuenta de que no sabía cómo tratar determinadas problemáticas sociales'. Era el momento de empezar una diplomatura. Mar empezó a navegar buscando ofertas. Tenía una limitación. Su trabajo le robaba la mayor parte del día. Así que cualquier estudio presencial era inviable.
'Los horarios no acompañan a la gente que trabaja. La única salida para estudiar era Internet. Me matriculé en la Fundación Pere Tarrés, que depende de la universidad catalana Ramon Llull. Son tres años'.
Ventajas: 'Puedes trabajar y estructurarte tu tiempo con vistas al examen'. Inconvenientes: 'En esta carrera en concreto, el contacto con las personas es fundamental. Y, además, los estudios resultan muy caros'. Por un curso paga 3.660 euros al año.
Mar espera acabarla en cuatro años; 'pero muchos de mis compañeros se la plantean en cinco o más', añade. El año se divide en dos semestres y cuatro clases presenciales. Las asignaturas se estructuran por módulos, que es lo que se imprime. Para estudiar, Mar abre cada día el aula virtual. Estos días no tiene tiempo para nada, empiezan los exámenes, pero, además, el trabajo continúa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002