El Ayuntamiento de Aldaia ha enviado un escrito a la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo en el que pide amparo ante los impactos ambientales que provoca la planta de tratamiento de Fervasa instalada a caballo entre este municipio y el de Quart de Poblet. Empar Navarro, alcaldesa de Aldaia, hizo público ayer, Día Mundial del Medio Ambiente, el contenido de la misiva, en la que relata cómo la planta, que 'se ha quedado obsoleta', ha duplicado en una década las toneladas tratadas (450.000 en 2001), además de generar malos olores, lixiviados y residuos volantes en las proximidades de dos núcleos urbanos. Y asegura que la planta incumple la legislación y que en los planes del Consell no entra su cierre, sino su ampliación.
Mientras el consejero de Medio Ambiente, Fernando Modrego, hacía un balance óptimo de su gestión para conmemorar el día, arreciaron las críticas por la situación ambiental desde la oposición, los sindicatos y los ecologistas. Modrego anunció una inversión de 8,1 millones de euros (más de 1.350 millones de pesetas) para el desarrollo del proyecto Senda Verde, que consiste en 'ofrecer a la sociedad valenciana la posibilidad de disfrutar de los espacios forestales, mediante unos equipamientos adecuados, seguros y ubicados en entornos forestales de interés'. Para ello, se actuará sobre las 168 áreas de recreo de la Comunidad, las 48 áreas de acampada, las 19 áreas de campamento y los 107 refugios, que en total suman 29.407 plazas. La oferta se va a ampliar con 10 nuevas áreas de recreo, una nueva área de campamento y cuatro nuevos refugios, que van a suponen 1.050 plazas más.
Por su parte, el líder del principal partido de la oposición, el socialista Joan Ignasi Pla, organizó una visita al parque natural de L'Albufera para criticar los vertidos contaminantes que sufre, y a la comarca de La Safor, donde exigió la restauración de la costa tras los temporales.
También centró sus críticas en L'Albufera el líder de EU, Joan Ribó, que exigió la erradicación de una base de contenedores ilegal situada en el parque. Y también habló de acoso urbanístico, desecación del humedal, contaminación y mortandad de peces.
Emisión de CO2
Acció Ecologista Agró cuestionó el grave impacto ambiental del Plan Hidrológico Nacional, el urbanismo incontrolado, las roturaciones de terrenos forestales, el 'caos total' de los vertederos, la destrucción de la huerta tradicional y el aumento insostenible de la emisión de CO2.
Y mientras UGT centró días antes sus críticas en la depuración de las aguas, CCOO denunció que la emisiones de gases con efecto invernadero de la Comunidad Valenciana suponen el doble que la media española. Así, si el protocolo de Kioto asignaba un aumento de España de sólo el 15% entre 1990 y 2010 y ya se ha situado en el 33%, las valencianas han subido un 66%.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002