Pocos se han partido la cara por su equipo como lo ha hecho Brian McBride por Estados Unidos. No era fácil que un especialista en el juego aéreo, metiera ayer la cabeza para dar el primer gol de los norteamericanos y ejecutar el tercero frente a los portugueses. A punto de cumplir los 30-el próximo día 19-, McBride se ha tenido que someter a nueve operaciones de cirugía plástica. Sus desgracias comenzaron en 1999 cuando este delantero, fortachón y algo torpe, estrelló su mejilla izquierda contra la cabeza de un rival. Un cirujano le tuvo que reconstruir la cara, con un corte desde debajo del ojo hasta la boca y colocarle tres placas. A la temporada siguiente un defensa le rajó la mejilla derecha, de un codazo.
Un año después, cuando jugaba cedido en el Preston inglés, los doctores le descubrieron un coágulo debajo de la axila, en su brazo derecho. Se trasladó a su localidad natal, Arlington Heights (Illinois), donde le operaron los médicos del Columbus Crew, su actual equipo en la Liga profesional de Estados Unidos. Y hace un año le tuvieron que remover una costilla que presionaba su caja torácica.
McBride, con 19 goles en 61 partidos internacionales, tardó meses en recuperarse, pero las rehabilitaciones nunca han sido su problema. Sí, acaso, para meter la cara, el sustento de su juego por su gran capacidad de salto, cualidad desarrollada en sus tiempos adolescentes de jugador de voleibol. En el Mundial de Francia, marcó el único gol de Estados Unidos, el de la derrota frente a Irán. Ayer, volvió a mojar. Con un gol de valiente: con la cara como un mecano y la amenaza de Couto, que no es poco. Un gol que supondrá otros 106 euros para la asociación de diabéticos con la que colabora con esta cantidad siempre que marca o da una asistencia. Un gol que supuso el triunfo más brillante de Estados Unidos desde el 1-0 a Inglaterra en 1950. El autor de aquel tanto, Joe Gaetjens, haitiano de nacimiento, fue secuestrado en 1964 por los Tonton Macoutes de Doc Duvalier y jamás fue encontrado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002