La victoria de Estados Unidos ha despertado un nuevo interés, siempre moderado, por un Mundial, el de Corea y Japón, que de este lado del Atlántico se mira con distancia e incluso cierta extrañeza. Para los aficionados, acostumbrados al anonimato, la goleada, que han calificado de 'mejor resultado en el último medio siglo', ha sido una tímida revancha frente a la aplastante popularidad del béisbol y el baloncesto.
Hubo que remontarse a la Copa del Mundo de 1950 en Brasil, al 1-0 frente a Inglaterra, para recordar tan buen resultado. 'Creo que esto atraerá la atención de mucha gente en Estados Unidos', decía esperanzado el seleccionador del equipo estadounidense, Bruce Arena. Y en cierto modo así ha sido. Un aficionado en Kansas City se alegraba ayer al ver que en el bar donde siguió el partido, además de la treintena de forofos habituales, había otras 300 personas, todo un récord.
MÁS INFORMACIÓN
La noticia fue recogida con entusiasmo pero discreción por los medios nacionales. La escasa popularidad del fútbol es tan obvia, que el magazine de New York Times sacaba hace dos semanas un amplio reportaje explicando por qué era tan popular en el resto del mundo y un perfil de los desconocidos jugadores del equipo nacional. Su estrella Clint Mathis aseguraba desde las páginas del semanario que Estados Unidos podía ganar el Mundial porque 'somos codiciosos y nos gusta liderar el país en cualquier cosa'.
Se calcula que unos 15 millones de estadounidenses juegan al fútbol pero un partido de Liga apenas consigue reunir unas 15.000 personas, con suerte. Con la diferencia horaria los aficionados han tenido que pasar las noches en vela. Estados Unidos despertó al fútbol hace dos años cuando su equipo femenino ganó la Copa del Mundo. Desde entonces se ha asentado como el deporte de familia a las que las madres, las soccer mom, llevan a sus hijos después del colegio.
Pero no todos están por la causa. 'A la mayoría de la gente le aburre la naturaleza defensiva del juego y la falta de acción', decía un lector en las páginas del diario USA Today. 'Creo que es un gran remedio contra el insomnio. Aquí tenemos deportes más propios y bastante más interesantes que el fútbol o sea que no perdamos mucho sueño con este asunto'. Claro que eso fue antes de la victoria de ayer.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002