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Seis grandes del cante ponen voz a la guitarra de Habichuela

'Campo del príncipe' es su segundo disco

Su abuelo iba siempre tan limpio que su madre solía decirle: '¡Mírale, si parece una habichuelita'. Así nació el nombre de una dinastía flamenca de la que el guitarrista Juan Carmona (Granada, 1933) es ahora el patriarca. El padre y tío de los Ketama, 'los chicos' les llama él, acaba de publicar Campo del príncipe, su segundo disco en solitario, arropado por voces de varias generaciones flamencas, como Enrique y Estrella Morente, Juan Valderrama, Miguel Poveda, Rancapino y su hijo Alonso Nuñez.

Juan Habichuela empezó a bailar por los bares de Granada cuando tenía nueve años. Acompañaba a su padre y lo habitual era que les expulsaran con malos modos de algunos locales. 'No queremos flamenco', les decían. Años después, cuando Habichuela tocó en el Teatro Real de Madrid acompañando a Enrique Morente, el guitarrista lloraba mientras el público les aplaudía puesto en pie. 'No podía sacar de mi cabeza las calamidades pasadas con mi padre', recuerda ahora el músico. A lo largo de más de cincuenta años, Habichuela ha tocado para los mejores artistas del flamenco y actuado en los escenarios más dispares, como la calle o la finca de la familia Kennedy, en Washington, para amenizar el cumpleaños de Jacqueline. 'Nos fueron a buscar a Nueva York a Manuela Vargas, al Beni de Cádiz y a mí, y nos trataron de la virgen. Allí había desde pata negra hasta churros', dice el guitarrista.

Fueron sus hijos los que animaron a Habichuela, que ha colaborado en más de cincuenta discos con otros cantaores, a editar un nuevo compacto en solitario. 'La guitarra me ha dado muchas satisfacciones. Con ella crié a mis hijos y les hubiera dado una carrera si ellos hubieran querido estudiar, pero se engancharon con la música', aclara el artista. Su idea es que la guitarra es el instrumento que más ha evolucionado en el mundo del flamenco. Él dice pertenecer a la escuela del flamenco clásico: 'Hay que tener sentido del ritmo. No se puede tocar haciendo tremendismo. A mí eso no me gusta, son tonterías para conseguir el aplauso antes de tiempo'. Habichuela, que todavía es requerido por muchos cantaores, presume de haber tocado a 'los grandes y a los menos grandes'.

El nuevo disco, Campo del príncipe, incluye tres temas instrumentales, uno dedicado a Sabicas en el que Carles Benavent le acompaña al bajo, y una zambra para Juan Ovejilla, su maestro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002