Dos maestros, uno del cante y uno del baile, impusieron su ley con toda naturalidad en esta sesión: Chocolate y El Güito.
Chocolate se fue sin dudar a los estilos más duros, malagueñas, soleares, siguiriyas, martinetes. Y cantó bien, con plena conciencia, dando a cada cante la medida y el temple que les corresponden. Dijo algunas de sus sentencias sobre la dificultad del flamenco, desde la posición de 'los pocos que vamos quedando'. 'Es que no lo promocionan, tenían que hacer un, cómo se llama, un... esto de televisión, triunfo...'. Y cantó como lo que es, un maestro.
El Güito bailó esa soleá que es ya mítica. Con serenidad, casi estático a veces, dando a cada movimiento el valor de un baile que es hoy clásico en el flamenco. No hizo más que ese tema y la bulería final, pero tuvo toda la dimensión de un magisterio indiscutible. Llevó además un excelente grupo, con Eli Truco bailando excelentemente; una gran flamencura, en definitiva. Niño Josele hizo un concierto un tanto irregular, basado prioritariamente en el toque muy rápido, pero quedando a veces oscurecido por el vigoroso cajón de Piraña.
Flamenco Pa'Tos
Guitarra en concierto: Niño Josele. Cante: Chocolate, con el toque de Antonio Carrión. Baile: El Güito, con Eli Truco, bailaores, cantaores y tocaores. Colegio de Médicos. Madrid, 4 de junio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002