Los emigrantes traen delincuencia e inseguridad a nuestras calles, los parados son unos vagos que sólo quieren vivir de los honrados trabajadores, el fracaso escolar es un problema que se soluciona separando a los chavales en buenos y malos estudiantes, y la juventud que se movilizó contra la LOU, una panda de borregos, cuyo único fin es emborracharse en la calle el fin de semana.
Esto es lo que parece que viene diciendo nuestro Gobierno durante los últimos tiempos, y sinceramente, no creo que la solución a los problemas de una sociedad pasen por criminalizar a diferentes colectivos. Este Gobierno nos vendió un giro al centro, pero con su amada mayoría nos ha mostrado su verdadero rostro chulesco y fanfarrón.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002