Si algún incauto, confiando en la información facilitada por el propio Museo de Altamira sobre la venta libre en taquilla del 60% del cargo para el día, piensa ir a gastar su tiempo y dinero visitando la Neocueva de Altamira, me gustaría advertirle de que le puede suceder lo mismo que me sucedió a mi el día 25 de mayo. Abriendo la taquilla a las 9.30, ¿cómo es posible, si fuese cierta la información, que a las 9.40 no quedase ni una sola entrada para ese día?
Teniendo en cuenta que ese 60% son varios cientos de entradas, que el aparcamiento estaba prácticamente desierto y que en la taquilla no estábamos más de cinco o seis personas, ¿dónde estaban los compradores?
Según me informó el personal de taquillas, lo que ocurría es que ese día tenían muchos grupos, de lo que yo deduzco que las entradas para los mismos se habían reservado de las que se tenían que vender en taquilla, lo cual no sé si está prohibido o no, pero, en cualquier caso, no lo advierten cuando se llama por teléfono para pedir información. Claro, que si lo hicieran a lo mejor me habría pensado dos veces recorrer ochocientos kilómetros y gastar dinero en hotel y manutención para que poder hacer la visita dependa del número de grupos que hayan pensado lo mismo ese día.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002