El pelotari navarro Mikel Goñi puso ayer punto final a tres semanas de mutismo para explicar en qué circunstancias fue apartado de la semifinal del Manomanista que debía enfrentarle a Rubén Beloki. Su versión de los hechos apenas coincide con la que adelantó su empresa, Aspe, convencida de que su polémico jugador 'no hubiera superado un control antidopaje' y que éste precisaba 'ingresar en el plazo de un mes en un centro de desintoxicación' para atajar su supuesta adicción a las drogas y afrontar su regreso a las canchas.
Goñi culpó ayer al médico y al gerente de Aspe, Txema Urrutia y Patxi Mutiloa, respectivamente, de su alejamiento de las canchas: 'Yo les dije que quería jugar la semifinal corriendo con todos los riesgos y las consecuencias posibles, pero no me lo permitieron'. El pelotari adelantó que el próximo 21 de junio disputará la semifinal del campeonato navarro del Cuatro y Medio, de acuerdo con Aspe y sin cumplir con la rehabilitación que su empresa pretendía imponerle, exigencia que se ha diluido con el paso de los días.
Goñi reconoció: 'A cinco días de la semifinal estaba ilocalizable y en mi contrato viene que esto no puede pasar. Ése es mi pecado. Pero nadie de la empresa dijo nada de adicción a las drogas, de juerguista ni de putero', se quejó, achacando a los medios de comunicación la difusión de estos calificativos. En dichas fechas, el pelotari celebraba el nacimiento de su primogénito y arrastraba una lesión de escasa importancia que, no obstante, exigía el control de su empresa.
El pelotari baztandarra aseguró haberse sometido a ocho contraanálisis en los últimos 15 días, según él todos negativos. Sin embargo, no presentó ningún justificante médico, como tampoco hizo hace tres semanas su empresa cuando aseguró que su representado no pasaría un control antidopaje.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002