Para Juan José Millás, la Feria del Libro de Madrid ha sido una fiesta, desde que era un adolescente. Sin embargo, ayer, el escritor no las tenía todas consigo antes de llegar a la caseta de EL PAÍS para firmar ejemplares de su obra. Un jueves en la feria y con amenaza de lluvia puede ser un desastre, pensó el autor de Dos mujeres en Praga (Espasa). Luego comprobaría que no sólo no faltaba público, sino que, al tratarse de un día de diario, el autor puede 'charlar tranquilo con sus lectores'. Como lector, Millás cree que lo mejor de esta fiesta es poder bucear en el fondo de las editoriales y buscar los libros que desaparecieron de las mesas de novedades en un suspiro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de junio de 2002