Francisco Escudero (Zarautz, 1913), uno de los compositores vascos más destacados del siglo XX, falleció ayer en San Sebastián, aquejado de diversas dolencias que se agravaron por su avanzada edad. Su muerte ha supuesto un duro golpe para la comunidad musical, que esta semana ha despedido también a Carmelo Bernaola.
Maestro de maestros, Escudero ha dedicado más de 60 años de su vida a la enseñanza y a la composición. Deja como legado una extensa obra, jalonada de premios, que da fe de su versatilidad. Premio Nacional de Bellas Artes y de Música y medalla de oro al Mérito de las Bellas Artes, compuso Illeta, sobre un poema de Lizardi; escribió las óperas Zigor y Gernika, o la Fantasía geosinfónica, entre una larga lista de piezas con algo en común: 'Siempre asoma un sentimiento religioso', dijo en 1998. Entonces tenía 85 años, pero pedía más: 'Quiero vivir otros 85 para poder volcar todo lo que tengo dentro'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de junio de 2002