Centenares de personas esperaban ayer a Manuel Rivas en la carpa de EL PAÍS para que el escritor gallego les dedicara alguno de sus libros, sobre todo el último, Las llamadas perdidas (Alfaguara). Lo hizo con calma, personalizando cada dedicatoria (con algún dibujo), y escribiendo con tinta roja o lápices de colores. La feria volvió a llenarse, y firmaron también, entre otros, Javier Cercas, Carmen Alborch, Antonio Gala, Rosa Regàs y Jesús Ferrero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de junio de 2002