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La Comunidad admite que no sondeó la M-30 antes de que la tuneladora provocara un socavón en 2001

Un informe elaborado por la Consejería de Obras Públicas, remitido a la Asamblea regional, detalla los pormenores que rodearon al incidente registrado en abril de 2001, cuando se produjo un socavón en la autovía M-30 al al paso de la tuneladora que realizaba las obras de ampliación del metro.

El informe señala que los dos socavones (uno de 70 metros de extensión y 5 de profundidad) se produjeron minutos después de que pasara por debajo la máquina que mordía la tierra para hacer el túnel de la ampliación de la línea 8 de metro. Y reconoce que los técnicos de la Consejería de Obras Públicas 'no realizaron ningún sondeo en la propia M-30 para no afectar el tráfico'. Esto, según asegura Modesto Nolla, diputado del PSOE, constituyó 'una temeridad'.

'Podía haber sido mucho peor. Se debería haber hecho un sondeo en la propia M-30, porque los terrenos allí son blandos, y porque era una zona peligrosa. Y si se tenía que cortar el tráfico, pues que se hubiera cortado', afirmó el diputado del PSOE.

'A mí me consta', agregó Nolla, 'que incluso los técnicos tenían previsto hacer sondeos allí, pero que al final, no sé por orden de quién, no los hicieron'. Un sondeo de esta clase consiste en una perforación especial para descubrir el grado de dureza del suelo. Éste debe presentar la suficiente consistencia como para que la tuneladora, cuya cabeza excavadora mide nueve metros de diámetro, pase por debajo sin causar ningún derrumbe.

Por su parte, un portavoz de la Consejería de Obras Públicas replica que sus técnicos consideraron 'suficiente' llevar a cabo sondeos en las calles colindantesa a la M-30, pero no sobre esta vía. 'Y eso no fue suficiente, como ha quedado demostrado', replica el parlamentario socialista.

El accidente, que se produjo a las nueve de la mañana, a la altura de la avenida de Levante, causó una considerable alarma y un notable quebranto para los automovilistas: la vía de servicio de la M-30 estuvo cortada, mientras se reparaban los dos socavones, desde el puente del Sagrado Corazón al de Costa Rica, desde las 9 de la mañana hasta las ocho de la tarde.

Un coche, un Mercedes 300 que pasaba por la zona a la hora del hundimiento, resultó afectado aunque el conductor logró evitar en el último momento que el automóvil se despeñara por el boquete recién surgido en la carretera. A pesar de eso, el vehículo acabó destrozado. El propietario del potente Mercedes aseguró al día siguente que algunos responsables de las empresas constructoras habían intentado comprar su silencio y que le habían ofrecido un coche nuevo si no denunciaba nada. La Consejería de Obras Públicas señaló entonces que aquello les parecía 'un poco increíble'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de junio de 2002