Señores del Gobierno, ¿es que no saben cómo funciona lo del paro? ¿No son los empresarios quienes mandan al paro a los trabajadores, aprovechando el montón de ventajas que el Gobierno ha puesto en sus manos? ¿O es que un día nos levantamos sin ganas de trabajar, nos vamos al Inem y pedimos que nos paguen el paro... y si faltaba alguna cosa, ustedes terminan de darnos la estocada con sus nuevas reformas? ¡Dicen que rechazamos puestos de trabajo! ¿No será que nos ofrecen contratos de mierda y sueldos tanto o más miserables? ¿O es que también estamos obligados a repartir butano sólo por la propina que quieran darnos? En cuanto a la obligación de coger un trabajo a 30 kilómetros o dos horas de viaje de la vivienda, ¿dónde están los medios de comunicación? ¿Estaremos obligados a comprarnos coche? Y como esto, todos los puntos de su famosa reforma. Miren, les explicaré mi caso concreto: tres años de contrato, me despiden con la promesa que al cabo de dos o tres meses me llamarán y para que me fíe de ellos me dan 200.000 pesetas. Llevo seis meses parado y no me llaman. Por supuesto tuve que arreglar el paro y cobrarlo. ¿Estoy defraudando al Inem o soy yo el engañado? Esto mismo les pasará a los trabajadores de Lear si no han dejado bien claras las cosas. Les ofrecerán trabajo con unos salarios de risa, y no hablemos de los contratos. De momento pocos de ellos volverán a tener un trabajo fijo y se verán trabajando cuatro días aquí y otros más allá y un montón de tiempo en el paro y sin cobrar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de junio de 2002