Miguel Mata escribía en este misma sección, sobre la 'No cultura del botellón', y daba algunas razones del por qué los jóvenes utilizaban esa forma de diversión. Me gustaría añadir algunas más: No existe ninguna otra oferta las noches de los fines de semana. La cultura española o mediterránea está asociada al consumo de alcohol como forma de relación humana (bodas, bautizos, comuniones, Rocío, Semana Santa, ferias). Por tanto, parece ser que el consumo de alcohol para establecer relaciones sociales sí forma parte de nuestra cultura, otra cosa muy distinta es que no se esté de acuerdo con las formas en que este consumo se realiza. Y aquí surge el problema. Si queremos modificar pautas de comportamiento, no tanto por molestias vecinales, sino por salud, tendremos que empezar por modificar aspectos de nuestra propia cultura, y eso señores, sólo se hace con educación, formación y, sobre todo, diversificando las ofertas de ocio. Las llamadas leyes anti-botellones, sólo sirven para una cosa, cabrear más al personal. Seamos serios, igual que invertimos miles de millones de euros en 'seguridad', invirtámoslos en hacer a la gente más libre, cuanta mas libertad exista más justa será la sociedad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de junio de 2002