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La Guardia Civil ordena separar las parejas en todas las unidades

La medida no se aplicará donde haya riesgo de acción terrorista

La Guardia Civil ha ordenado a todas sus unidades que disuelvan las parejas y los agentes salgan a patrullar en solitario. La Subdirección de Operaciones envió el día 3 a todas las comandancias las normas para la implantación de los servicios de una sola persona en todas las demarcaciones, salvo en aquellas en que 'exista riesgo de acción terrorista'. La decisión de consumar la decisión queda en manos de los jefes de las unidades, según la Asociación de Simpatizantes de la Guardia Civil (Asigc).

La Subdirección General de Operaciones firmó la orden el 31 de mayo y el 3 de junio la distribuyó a las comandancias para que éstas, a su vez, las remitieran a las compañías y unidades subordinadas, según ha confirmado la Dirección General de la Guardia Civil. La intención es incrementar la presencia de guardias en las calles, sacarle más partido a los 73.000 agentes en activo que tiene el cuerpo e intentar reducir los índices de criminalidad en el ámbito rural.

La orden dice: "Las patrullas unipersonales [sic] se han mostrado como un procedimiento eficaz, que permite incrementar la presencia en la calle, previene la comisión de infracciones, potencia la relación directa con el ciudadano y favorece la percepción subjetiva de seguridad".

La separación de la pareja -en marcha en la policía de Proximidad del Cuerpo Nacional de Policía- ya ha sido ensayada en algunas unidades, especialmente en la Agrupación de Tráfico. Y, a la vista de los resultados, según la Subdirección de Operaciones, "parece adecuado extender su aplicación a todas las unidades del cuerpo". La orden va acompañada de un documento de cinco folios titulado textualmente Normas para la implantación del procedimiento de servicio de patrullas unipersonales.

Tres tipos de separación

El documento fija tres tipos de "patrullas unipersonales": la básica, en la que el servicio lo presta íntegramente un solo agente; fraccionada: la pareja vigila en lugares distintos "pero tan próximos que permiten un apoyo mutuo si fuera necesario", y compuesta, que consiste en que el agente divorciado "se integra en una patrulla múltiple".

La labor de patrulla se hará a pie "en zonas exclusivamente urbanas de gran densidad de población y de circulación" y con vehículo "en zonas urbanas periféricas: urbanizaciones, polígonos, zonas de ocio...".

Las normas reconocen que el "grado de aislamiento" en que estará el agente separado "exige un gran sentido de la responsabilidad para asumir el alto grado de iniciativa que precisa como respuesta a las exigencias del ciudadano y del servicio". Por ello, el agente aislado estará obligado a comunicar regularmente "con la unidad o patrulla que debe prestarle apoyo", de forma que si no logra establecer contacto "se esforzará prioritariamente en restablecerlo".

La orden deja claro que la división de la pareja queda en manos de los jefes de unidad y que sólo se aplicará "en horario diurno, preferentemente en horario comercial". Por ejemplo, no se dividirá "en zonas donde exista riesgo de acción terrorista", según las normas, "ni en zonas muy conflictivas", según la dirección general. Los jefes de unidad tendrán que elevar antes del 10 de julio un informe sobre los resultados de la nueva modalidad de vigilancia "y propuestas de mejora de las mismas".

La Asigc, presidida por Joaquín Parra, ha criticado la iniciativa de dividir las parejas, al entender que disminuye la seguridad "de la fuerza actuante", lo que motivará que, "hasta la llegada de un mayor número de agentes", las detenciones "puedan ser menores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de junio de 2002