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OPINIÓN DEL LECTOR

Ni una ambulancia

El día 20-J yo también he parado. Por la tarde acudí -como otro medio millón de personas- a pedir al Gobierno que retire el decretazo. Debe de ser que el señor alcalde de Madrid piensa que los huelguistas nos merecemos mucha policía y ninguna asistencia médica, porque en la Puerta del Sol, a las 10.30, con un sol de justicia (sacrificio que merecía la pena), no había ni un solo Samur.

Estoy embarazada de siete meses; a quién se le ocurre, dirán los engominados que nos gobiernan. Pues se le ocurre a una trabajadora como los demás. Lo que no podía imaginar es que la calle de Preciados estuviese cortada con lecheras para defender de gente como yo a los trabajadores de El Corte Inglés, y que, si me daba un síncope, no sólo no había una ambulancia para 500.000 personas, sino que estaba atrapada. Ésta es una muestra más de lo que les importamos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002