Un equipo de microbiólogos de la Clínica Universitaria de Viena (AKH) ha identificado las bacterias que amenazan las pinturas de las cuevas de Altamira, en Cantabria, tras reconocer numerosos microorganismos. Claudia Schabereiter-Gurtner, especialista de la sección de microbiología clínica de la AKH, afirmó ayer que esperan encontrar un remedio para atajar el problema. Schabereiter-Gurtner colabora desde hace años con el también microbiólogo austriaco especializado en hongos y bacterias que destruyen frescos y pinturas murales Werner Lubitz. Ambos lograron extraer el ADN de los microorganismos y compararlos con especies conocidas, dijo Schabereiter-Gurtner.
En Altamira se han encontrado unos 30 microorganismos diversos cuyas cualidades, formas de vivir y productos de metabolismo se desconocen en gran parte, añadió la científica.
Los científicos pueden crear cultivos para el estudio clínico y para diferenciar entre la flora bacteriana inofensiva y la que perjudica a los dibujos prehistóricos. Una posible explicación del efecto destructor se halla en la existencia de productos del metabolismo de bacterias que destruyen el hierro, ya que los colores de tierra usados por los hombres de la Edad de Piedra contienen ese mineral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 2002