Un empleado del servicio de basuras de L'Orxa (El Comtat) procesado por provocar en julio de 1993 un incendio que arrasó 575 hectáreas y acabó con la vida de dos agentes forestales que participaban en la extinción, admitió ayer que 'cometió un fallo'. El acusado, C. M., reconoció ante el tribunal de la sección tercera de la Audiencia de Alicante, que depositó y quemó una partida de residuos en un vertedero ilegal, en concreto en un barranco en las afueras de la población, pese a la existencia de carteles que prohibían vertidos en el lugar.
El fiscal pide para el basurero un año de cárcel por un delito de imprudencia. Esta parte sostiene que el acusado no se cercioró de la total combustión de los materiales lo que, unido al fuerte viento de poniente reinante, propagó el fuego mal apagado hasta el monte. La acusación particular imputa, además, al acusado una imprudencia con resultado de muerte y pide cuatro años de cárcel.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 2002