El asesor fiscal me acaba de dar una noticia sorprendente. Desde que cumplió mi hijo los 18 años, ya no formamos una unidad familiar. No daría ninguna importancia a la terminología si no fuera porque nuestra nueva situación familiar implica que ya no podemos hacer declaración conjunta y que, con los mismos ingresos, este año mis impuestos se han incrementado en unos 1.200 euros. El Gobierno nos viene prometiendo ayudas a la familia, pero va siendo hora de que las familias monoparentales tengamos la consideración y las ayudas que corresponden a nuestra situación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 2002