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Entrevista:LOU REED / LAURIE ANDERSON | Cantantes y poetas | GREC 2002

'Somos la quintaesencia de lo neoyorquino'

Words and music es el impreciso y, a la vez, sugestivo título escogido por Laurie Anderson y Lou Reed para su presentación conjunta en el festival de verano barcelonés. La pareja actuará esta noche en el Teatre Grec sin más acompañamiento que sus propios instrumentos -no se tratará de un concierto ni de un recital poético, sino de ambas cosas a un mismo tiempo- y dentro de la parcela del festival dedicada a la ciudad de Nueva York. Lo encuentran lógico. 'Somos la quintaesencia de lo neoyorquino', afirman.

A pesar de formar una pareja estable desde hace más de una década, Words and music es la primera colaboración de Laurie Anderson y Lou Reed. 'Habíamos hecho pequeñas cosas, siempre para coreografías, pero nunca habíamos trabajado conjuntamente en un proyecto extenso como este', explica Laurie Anderson. El espectáculo que esta noche se verá en el Grec se presentó por primera vez hace dos semanas en Venecia, y tras su pase por Barcelona sólo se ofrecerá en otras tres ciudades italianas. En sus 90 minutos de duración se incluyen textos tanto de Reed y Anderson como de Edgar Allan Poe.

La pareja presenta esta noche un recital de poesía y música en el Teatre Grec

'Es un trabajo enfocado hacia la poesía', explica Lou Reed. 'La poesía es el segundo lenguaje de la gente; por eso queríamos que todo se entendiera perfectamente aunque los oyentes no dominaran el inglés'. En el Grec todos los poemas y las canciones estarán subtitulados en catalán. 'Trabajamos primero con pantallas', prosigue el cantante neoyorquino, 'luego con una actriz que recitaba al mismo tiempo, pero al final lo desechamos porque rompían el ritmo y la esencia del mensaje que queríamos transmitir'.

Pregunta lógica: ¿qué mensaje? Respuesta aún más lógica tratándose de Lou Reed: 'No hay ningún mensaje. Nunca intento decirle a nadie lo que tiene que hacer'. Laurie Anderson pone el contrapunto amable a la casi agresiva sequedad de su compañero. 'Es fácil lanzar propaganda desde el escenario', comenta la cantante. 'Odio que la gente me diga lo que debo hacer o pensar, o cuando me envían mensajes que debo descodificar. Si alguien no me conoce bien y no sabe cómo pienso, ¿cómo se atreve a decirme lo que debo hacer? En nuestra propuesta preferimos los paisajes abiertos. Es algo diferente a lo que haríamos Lou o yo por separado, algo que nunca podríamos haber realizado solos. Cuando lo interpretamos por primera vez en Venecia, Lou hizo cosas que yo nunca le había visto realizar y tuve que reaccionar en consecuencia, fue totalmente diferente a cualquier otra cosa'.

'Me gusta interpretar los personajes de mis canciones y aquí puedo hacerlo con más profundidad', explica Reed. 'Utilizamos la tecnología, pero para ponerla al servicio de la sencillez, el público no la ve. Todo sucede en directo, en tiempo real, y no puede descargarse en el ordenador'.

Tanto Lou Reed como Laurie Anderson han trabajado ya antes con la poesía desligada incluso de cualquier contexto musical. ¿Qué diferencia puede haber sobre un escenario al cantar un poema o recitarlo? 'En mi caso ninguna porque no sé cantar', espeta Reed con su habitual contundencia. 'No puedo realizar hipótesis sobre eso, nunca lo sabremos. Tal vez en la otra vida. Con Laurie es diferente, ella puede cantar, tiene una voz muy bella'. 'No tengo una gran voz', añade rápidamente Laurie Anderson. 'En todas las parejas siempre hay uno que idealiza al otro. Para mí hablar sobre el escenario es mejor que cantar. Es como el jazz: es más rítmico, más libre, puedo improvisar, no está todo tan encorsetado como en un concierto'.

Laurie Anderson sonríe en todo momento, su mirada inquieta y expresiva recorre constantemente el espacio, pero transmite al mismo tiempo sensación de paz, de tranquilidad. Como un perfecto contrapunto, su compañero se muestra constantemente huraño defendiendo su imagen de ser poco tratable. Lou Reed fuma con parsimonia y en cada respuesta exterioriza un enfado real o ficticio, sus únicas miradas tiernas son las que dedica a Laurie Anderson. 'No quiero contestar ninguna pregunta sobre el 11 de septiembre, me pone de mal rollo', espeta Reed mientras Anderson, una vez más, le echa un capote: 'En Nueva York se respira ahora una atmósfera muy diferente; una mezcla de miedo permanente que hace que seamos todos más conscientes de nuestros semejantes'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002