Juan Mocholí (Valencia, 1963) es un artista transversal anticipado a su tiempo. Aprendió que lo importante para expresar son las técnicas que se utilizan, y se arrojó en brazos del ordenador para ser el pionero del arte y la música fractal. Ha desarrollado un sistema de funciones iteradas (un programa que inventa parámetros e imágenes que el usuario selecciona en cinco segundos con un resultado de sensaciones inmediatas) e investiga técnicas de vida artificial para que las imágenes que crea puedan responder al entorno mediante sensores y mutar como un cuadro vivo.
Pregunta. Usted dice que hace lo contrario que los que hacen realidad virtual.
Respuesta. Sí, cuando comencé con la imagen por ordenador se estaba explorando el campo de las tres dimensiones, que luego ha sido la base de las realidades virtuales. En lugar de eso, hice estas imágenes fractales a la contraria.
P. ¿Cómo se desvió de la escultura al ordenador?
R. Me atraía el ordenador por la cualidad inmaterial que tiene, precisamente antiescultórica. Por el hecho de poder generar imágenes por procedimientos matemáticos, el ordenador subraya la cualidad del proceso frente al resultado.
P. ¿Qué es el arte fractal?
R. Fractal es una palabra que se inventa Benoit Mandelbrot, y que quiere decir dimensión fraccionaria. Pero la idea de un objeto o sistema fractal es una especie de pauta de cualidad que posee de forma que las partes de que está compuesto son semejantes al todo. La naturaleza está llena de estos objetos: hay estructuras en forma de árbol, que son árboles o ríos; o estructuras rugosas, como la línea de costa o las texturas de las piedras. Por fractal definiríamos la semejanza de ciertas estructuras a los cambios de escala.
P. ¿Esto es arte o es filosofía?
R. Es ambas cosas. Depende de la aplicación. Si se hace en el campo del arte, es arte. Y refleja cierta filosofía sobre la naturaleza.
P. ¿Cuál es, si la tiene, la substancia del arte fractal?
R. Es un tipo de geometría cercana al concepto de naturaleza. Antes se concebía una geometría de puntos y líneas que no reflejaba el estado de cosas natural. Ahora, con la geometría fractal, incluso con la teoría del caos, la ciencia se ha acercado mucho más a la complejidad de la naturaleza. Los fractales son representaciones del caos.
P. ¿Éste es el arte del futuro o se trata sólo de una variedad de arte?
R. Es sólo una variedad y puede ser uno de los artes del futuro. Éste va a ser el siglo de las biotecnologías, y en cierto modo esta herramienta permite trabajar con conceptos biológicos. Veo muchas de estas imágenes que hago como organismos vivos, y de hecho les falta muy poco para que se muevan.
P. ¿En el arte fractal hay algo que no esté dentro de quien lo esté mirando?
R. Mucho de lo que puede verse lo aporta el que lo está mirando. Es un arte participativo. Las imágenes pueden no tener una referencia clara y sin embargo nos están evocando cosas. Es una imagen sensible en la que un espectador se proyecta para provocar una cierta sensación que es previa al significado.
P. ¿Este arte vale dinero o sólo entretiene?
R. Tiene el mismo mercado que pueda tener la fotografía o los cybercrowns.
P. ¿Todo lo que hay en el mundo puede ser reducido a un algoritmo?
R. En teoría no, pero sí que se puede simular. Para hacer un modelo de algo no es necesario que el conjunto de instrucciones que da lugar a ese algo sea exactamente igual al procedimiento interno de lo modelizado. En ese sentido sí creo que todo se puede modelizar mediante algoritmos.
P. También compone música fractal.
R. La compone el algoritmo, pero la genero yo. Son secuencias dinámicas en régimen de caos, y lo que se oye son los valores sucesivos de una variable.
P. ¿Hay una relación entre la música y la imagen?
R. Sí, realmente la música son secuencias caóticas que se pueden dibujar en el plano. Mi objetivo consiste en encontrar imágenes cuya relación con la música que producen sea sinestésica, que produzcan sensaciones similares.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002