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Reportaje:Torneo de Wimbledon | TENIS

La terrible ansiedad de Ana Kurnikova

La jugadora rusa, 55ª mundial, ha perdido parte del 'glamour' que siempre la rodeó con la aparición de otras jóvenes tenistas

Muy mal debió ver la situación Phil de Picciotto, agente de la tenista rusa, de 21 años, cuando el pasado martes invitó a los periodistas británicos a compartir un desayuno con Ana Kurnikova, en la casa que ha alquilado la jugadora en las inmediaciones de Wimbledon. Eso no es lo que ocurre habitualmente. Los contactos con la estrella rusa suelen espaciarse en ocasiones muy puntuales. Y muy pocas veces son potenciados por ella misma. Pero ahora existen serios motivos de preocupación en el entorno de la princesa rusa. Su clasificación ha descendido hasta el puesto 55º, sigue sin ganar ningún título en más de 100 torneos disputados y, lo más grave, el 'glamour' que siempre la ha acompañado ha sufrido un serio descenso, potenciado por la aparición en el circuito de otras jugadoras consideradas tan sexys como ella y que, además, ganan torneos.

La eslovaca Hantuchova ha destronado a la rusa como la figura más 'sexy' del circuito

La muestra más evidente de todo esto se produjo en la primera semana de Wimbledon, cuando Kurnikova fue superada por la eslovaca Daniela Hantuchova, de 19 años, en una votación popular promocionada por un diario sensacionalista británico para elegir a la jugadora más sexy del torneo. En años anteriores, algunos periódicos amarillos anunciaron a sus lectores que cada día del torneo londinense iba a aparecer al menos una foto de Kurnikova en sus páginas. Ahora, en cambio, las imágenes de Ana han sido sustituidas por las de otras tenistas, como la propia Hantuchova, la rusa Elena Dementieva, de 20 años, la yugoslava Jelena Dokic, de 19 años, o incluso la también rusa Tatiana Panova, de 25 años, menos agraciada, pero que ganó a Kurnikova en la primera ronda de este Wimbledon.

'Una copia nunca es tan buena como el original', alegó la jugadora rusa cuando le preguntaron qué opinanaba de la junior Maria Sharapova, de 15 años, considerada la próxima Kurnikova. Sin embargo, la misma tenista se ha dado cuenta de que su carrera profesional se ha quedado estancada -sólo gana en dobles- y de que, con sólo 21 años recién cumplidos, tiene tiempo para rehacerla. 'Creo que nadie me hubiera prestado atención si no hubiera conseguido los resultados que logré en el pasado', asegura. 'Hay muchas jugadoras bonitas en el circuito y si la gente quiere verme debe ser porque, además, mi tenis no es tan malo'.

Su juego la llevó a ser considerada una niña prodigio a los 10 años, cuando saltó de un lado a otro del Atlántico para incorporarse a la academia de Nick Bolletieri en Brandenton (Florida, EE UU). De allí al estrellato sólo medió un paso. A los 14 se paseaba ya por el circuito como si fuera una reina. Sus agentes realizaron un trabajo exhaustivo para convertirla más en una estrella que en una jugadora de tenis. Pero lo cierto es que fue en aquella primera etapa cuando Kurnikova consiguió sus mejores resultados. Fue semifinalista en Wimbledon en 1997 y llegó al octavo puesto de la clasificación mundial en 2000.

Pero el año pasado una rotura por stress en su pie izquierdo la alejó del circuito por espacio de nueve meses. Y no consigue recuperar el terreno perdido. Por eso, el pasado mes de mayo decidió llamar a un experto en rehabilitar a jugadores en la UVI: el ex tenista estadounidense Harold Solomon. Por sus manos pasaron Jim Courier, Mary Joe Fernández y, más recientemente, Jennifer Capriati cuando decidió volver a tomarse en serio el tenis tras haber pasado varios años en el limbo. 'Ana trabaja tan duro o más que cualquiera de los otros jugadores que han entrenado conmigo', afirma Solomon.

Sin embargo, queda un largo camino por recorrer. 'Hemos realizado algunos cambios básicos en su juego', afirma Solomon. 'Cambiar la empuñadura, trabajar en el saque, mejorar sus movimientos. Durante las últimas cuatro o cinco semanas hemos hecho mucho énfasis en ajustar la posición de los pies y en que Ana se fije bien en el proceso del movimiento. Debe moverse constantemente. Ella siempre será una tenista agresiva. Tiene su propio estilo, es más artista que la mayoría, y debe poder desarrollarlo'.

Cuando hace un par de años, Kurnikova estuvo entrenando con Eric Van Harpen en Mallorca, el técnico holandés se quejaba de que el teléfono no paraba de sonar mientras estaban en pista. Ahora, la tenista sale al paso de todos aquellos, que son muchos, que opinan que no está centrada en su tenis, sino en sus negocios. 'Eso no es cierto. En los últimos cuatro meses', dice Kurnikova, 'sólo he realizado dos acciones publicitarias: una con Omega en París y otra con Berlei en Eastbourne. No es mucho'. Pero el año pasado se habló mucho más de ella por su vídeo promocional con el cantante español Enrique Iglesias, o por haber intervenido en una película con Jim Carrey, que por su tenis.

'Si el tenis no me interesara ya lo habría dejado. He madurado y sé lo que quiero', alega, afirmando que no necesita seguir jugando para resolver su vida. Económicamente, no tiene problemas. A pesar de no jugar durante nueve meses el año pasado, Kurnikova ingresó 10,8 millones de euros en publicidad. En 2000 la cifra fue de 11,7 millones de euros. Y en 1999, de 10,9. En premios lleva ganados tres millones de euros. Sin embargo, siente la ansiedad de haber perdido espacio en el corazón de sus incondicionales seguidores. Y esa es la única esperanza de salvación para su tenis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002