Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:HISTORIA DE MOROS Y CRISTIANOS

Cristianos: incertidumbre económica

En la propaganda oficial se insiste mucho en que Melilla es la ciudad de las cuatro culturas, pero probablemente se trata sólo de una fórmula para no reconocer la realidad: en la práctica sólo hay dos, la cristiana y la musulmana. Los hebreos, con una importante sinagoga y una tradición antiquísima en Melilla, participan en la vida ciudadana con toda normalidad, pero son pocos (800, según el censo). Y los hindúes, que también tienen un centro de rezo y una presencia de muchos años, son tan pocos que casi están desapareciendo (sólo quedan 54).

Los que deciden el futuro de la ciudad son moros y cristianos, y ninguna de las dos comunidades quiere por ahora oír hablar de que un día se aplique a Melilla un modelo de cosoberanía como el que negocian Madrid y Londres para Gibraltar. Buena parte de la élite musulmana cree que saldría perdiendo y que sus puestos serían ocupados por marroquíes del sur, árabes, y no bereberes como ellos. Y los cristianos se hacen cruces ante la idea de que alguien pueda creer que es lo mismo un acuerdo entre dos países europeos, miembros de la UE, y uno con el reino de Marruecos.

Los melillenses no quieren ni oír hablar de que un día se pueda aplicar en su ciudad el modelo de cosoberanía que estudian Madrid y Londres para Gibraltar

El aforo que pagan las mercancías camino de Marruecos permite que el Gobierno local disponga de fuertes cantidades para subsidiar muchas actividades

'Los melillenses siempre hemos pensado que lo mejor es no atraer la atención de Madrid. No armar alboroto y no crear problemas a la capital. Y sobre todo, no costarle un duro. En el fondo, los cristianos desconfiamos más de los políticos de Madrid que de los musulmanes melillenses. Entre nosotros nos entendemos', resume una periodista local que pide discreción.

'Los melillenses estamos más acostumbrados a movernos con una cierta incertidumbre política que con incertidumbre económica', asegura el director de la televisión local, Juanjo Medina. Eso es lo nuevo en este momento en Melilla, que empieza a haber problemas económicos y que los cristianos están preocupados.

Desde hace dos semanas, todos los comercios de la ciudad cierran el jueves para expresar esa preocupación. La aduana con Marruecos está demasiado controlada a raíz del 11 de septiembre y de la entrada masiva de menores marroquíes desasistidos; una gran superficie, Eroski, ha solicitado autorización para instalarse frente a sus propias narices, al lado de la frontera; y, encima, falta menos tiempo para que el llamado comercio atípico (especie de contrabando semilegal con Marruecos) sufra un rudo golpe, dado que Rabat asegura que igualará sus aranceles con los de la Unión Europea en 2010.

Hasta ahora, todo se ha cocinado de puertas para dentro, pero es posible que esa estrategia, tan querida por los cristianos melillenses, no se pueda mantener en el futuro inmediato.

'Es verdad que los partidos locales han proliferado en Melilla por esa desconfianza que inspira Madrid, pero también es posible que influya el hecho de que esta ciudad, con más de 7.000 funcionarios, casi cien por cien cristianos, maneja mucho dinero', precisa un cargo socialista.

Melilla es una ciudad autónoma especialmente rica porque tiene un régimen fiscal muy ventajoso: sus residentes, hayan nacido o no en Melilla, procedan de familias de la ciudad de varias generaciones o acaben de llegar, pagan un 50% menos del IRPF que en la Península y cobran un plus de residencia que oscila entre el 25% del salario habitual, mínimo que marcan algunas cicateras empresas privadas, y el 100% de algunos funcionarios.

Además, todas las mercancías que llegan libres de impuestos a su puerto franco, camino de Marruecos y hasta hace poco de Argelia, dejan un aforo, el 10% de su valor, con el que se financian los variados gastos de la ciudad.

Con eso y con las ayudas de los fondos europeos de desarrollo para pagar obras de infraestructura y de mejora social, cualquier Gobierno local dispone de fuertes cantidades con las que subsidiar muchas actividades. La publicidad que genera la Administración, por ejemplo, permite mantener nada menos que tres periódicos locales y páginas especiales en otro de Málaga, algo increíble en una ciudad de 68.000 habitantes, parte de los cuales son adultos musulmanes analfabetos.

Cultura de la subvención

'Ésta es la ciudad del mundo con más asociaciones por metro cuadrado ', admite el nuevo consejero de la Presidencia, Antonio Miranda, que quiere poner un poco de orden en ese maremágnum. 'Por ejemplo, hay registradas 68 asociaciones de vecinos, 32 de las cuales reciben subvenciones. Eso no puede ser', añade.

Manejar tanto dinero y una cultura de la subvención ha acarreado históricamente muchos problemas de corrupción y de uso caciquil de documentos y partidas. Tres de los cinco presidentes de la Ciudad Autónoma de Melilla (Gonzalo Hernández, Ignacio Velázquez y Enrique Palacios) han sido condenados por prevaricación o falsedad de documento público. Un récord que llevó además a Melilla a ser el reino del transfugismo.

Las cosas parecen haberse tranquilizado con el actual Gobierno que preside Juan José Imbroda, de Unión del Pueblo Melillense, y en el que están integrados el PP y el PSOE. Sólo queda en la oposición el partido musulmán Coalición por Melilla, cuyo principal dirigente, Mustafá Aberchán, logró presidir la ciudad un año, entre julio de 1999 y julio de 2000, gracias al apoyo del entonces poderoso GIL.

Imbroda reconoce que los melillenses cristianos (aunque él no les llama así) están hoy día mucho más preocupados por la situación económica de la ciudad que por las relaciones con la población musulmana. 'Es verdad que aproximadamente un 50% de esa población llegó a la ciudad en los años setenta y ochenta, y que todavía no existe la misma confianza política con ellos que con la población musulmana de toda la vida. Pero es sólo una cuestión de tiempo', afirma. 'En cambio, los problemas económicos no se solucionan sólo con tiempo'.

El olvido de un desastre y la memoria de un soldadito suicida

'MOROS Y CRISTIANOS nos hemos llevado siempre bien en Melilla'. Prácticamente todos los melillenses, moros o cristianos, mantienen esta afirmación con gran convencimiento. Pero no es muy exacta. Melilla fue uno de los centros militares más importantes durante la guerra de Marruecos, y en 1921, entre 8.000 y 10.000 soldados españoles extremadamente jóvenes e inexpertos fueron degollados o macheteados cuando huían en desbandada de Anual, a unos 100 kilómetros de la ciudad. Los autores de la matanza fueron los naturales de la zona, rifeños de las cabilas cercanas, contrarios a la aventura colonial española en Marruecos, que estuvieron además a punto de entrar en Melilla y arrasar la ciudad. Sobre esas cabilas ejercía España una sangrienta represión que incluiría más tarde el uso de gases tóxicos. Excepción hecha de personas como Juanjo Medina o Blas Imbroda, historiadores no profesionales que se esfuerzan por mantener vivo el hilo de la ciudad, resulta curioso que la mayoría de los cristianos de Melilla, muchos de ellos relacionados familiarmente con el Ejército o con el Marruecos colonial, parezcan ignorar buena parte de su historia. Una vez al año acuden al cementerio para rezar a las Ánimas, frente a una pequeña explanada de césped, y muchos no saben siquiera que se trata de la fosa común en la que reposan los restos humanos que pudieron rescatarse de aquel terrible desastre. En toda la ciudad no hay un monumento en recuerdo a las víctimas de Anual. Existe, eso sí, una pequeña estatua, tamaño natural, del comandantín Franco que fue rociada en su día con pintura entre azul y lila y que ofrece un aspecto muy divertido. Y en el cementerio hay un pequeño Pabellón de Héroes en el que yacen algunos de los pocos oficiales españoles que en julio de 1921 no salieron huyendo o vendieron a sus tropas. Sobre algunas de las lápidas, casi borradas, se han pegado hace poco con silicona 14 pequeños cuadrados de piedra con el símbolo de la Laureada, para recordar que allí se encuentra la mayor concentración de toda España de esa máxima condecoración militar. El cementerio de Melilla ofrece otra peculiaridad insólita: alberga la tumba de un soldado que murió en el año 1950, al que se atribuyen numerosos milagros y al que los melillenses cristianos tienen una enorme devoción. Lo extraño es que todo el mundo dice que el soldadito milagroso murió suicidado, quizá porque no soportaba la vida del cuartel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002

Más información