Las organizaciones agrarias españolas Asaja, UPA, COAG y la Confederación de Cooperativas Agrarias han rechazado frontalmente, con muy ligeras matizaciones, la propuesta para la reforma a medio plazo de la política agrícola común (PAC), que presentará el próximo miércoles el comisario Franz Fischler. Estas medidas se pretenden aprobar en los próximos meses para su entrada en vigor en 2004. La oposición de las organizaciones agrarias se centra en los posibles recortes de las ayudas, las rebajas de precios y la desregulación de los mercados.
La reforma de la política agrícola común (PAC) ya se contemplaba en el acuerdo por el que se aprobó en 1999 la Agenda 2000. En aquel momento, frente a las posiciones iniciales de una mayor dureza de la Comisión, los países miembros forzaron en Bruselas un ajuste de compromiso, dejando la puerta abierta a una reforma a medio plazo antes del ingreso de nuevos países miembros para 2004. En este momento se esperaba que Bruselas propusiera una reforma ligera, de compromiso, pero nunca los cambios profundos que plantea el comisario Fischler, donde destaca la rebaja de precios, la desregulación de mercados, la reducción del 3% anual de las ayudas directas (hasta llegar al 20%) para destinar el ahorro al desarrollo rural y el desacoplamiento (separación de la producción) de las ayudas.
Parte positiva
En la parte positiva de la propuesta, el sector agrario valora un cierto desacoplamiento de las ayudas directas con vistas al mantenimiento de las mismas frente a las probables exigencias en el futuro de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Estos pagos afectarían inicialmente a producciones como cereales, leguminosas, proteaginosas, ovino o caprino, pero se irán extendiendo al resto de los productos. Los agricultores tendrán flexibilidad para alternar sus siembras manteniendo las ayudas históricas de la explotación. Igualmente, se valora positivamente la posibilidad de una simplificación a la hora de gestionar las ayudas, algo que estaba demandando el sector
Pero, junto a estos aspectos formales positivos, la valoración central de la propuesta es claramente negativa por estimar que atenta contra el futuro de la explotación tradicional viable española cuyas rentas proceden y han procedido históricamente de los precios y últimamente también de la ayuda complementaria.
Las organizaciones agrarias rechazan la rebaja de precios que se propone para los cereales en su conjunto y muy especialmente para el trigo duro. En frutos secos, se consideran insuficientes las ayudas planteadas por el comisario tras años de promesas. El sector rechaza la propuesta de reforma de la OCM del arroz, donde, al igual que se hiciera desde 1992 con otras producciones, se avanza hacia una desregulación de los mercados eliminando prácticamente la intervención. El sector agrario no renuncia a competir en los mercados exteriones, pero siempre que existan las mismas armas que en otros países y que se reconozca la especifidad de la explotación tradicional viable comunitaria. No se oponen a limitar el proteccionismo frente al exterior, pero siempre que países como Japón o EE UU sigan las mismas pautas. Las organizaciones agrarias se oponen a la aplicación de esta política mientras EE UU sigue aumentando sus ayudas (190.000 millones de dólares en 10 años).
Por sectores, éstos serían los principales puntos de la reforma:
Cereales. Bruselas propone rebajar el precio de intervención un 5%, de 101,31 euros por tonelada a 95,35. En 1999 la rebaja fue del 15% en tres años. Se eliminan los incrementos mensuales.En centeno se elimina la intervención. En trigo duro se rebaja la ayuda en zonas tradicionales de 344,5 a 250 euros por hectárea, y en las zonas no tradicionales se elimina la ayuda. Se introduce una nueva ayuda de 15 euros por tonelada para el trigo duro vendido a la industria
Arroz. Se rebaja el precio de intervención de 298,35 a 150 euros por tonelada. Se instaura un sistema de almacenamiento privado como red de seguridad. Frente a la ayuda actual de 334,33 euros por hectárea, se establece la posibilidad de una ayuda compensatoria de 177 euros por tonelada.
Forrajes desecados. Se proponen ayudas de 160 millones de euros a distribuir por países, frente a la cuota actual con una ayuda de 68,83 euros por tonelada.
Frutos secos. Propuesta de ayuda comunitaria de 100 euros por hectárea y la posibilidad de otra ayuda nacional de hasta 109 euros. La ayuda media actual es de unos 250 euros por hectárea
Vacuno de carne. Bruselas aboga por simplificar el sistema. En lugar de las diferentes ayudas que se pagan según tipo de ganado, se propone una sola subvención por explotación.
Leche. Se barajan varias opciones. En principio, se mantienen las cuotas hasta 2008.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002