En los tiempos actuales (año 2002), proliferan en las grandes ciudades los inmensos edificios de una altura descomunal que llevan incorporados varios ascensores y que elevan a las personas cómoda y constantemente.
Es el beneficio del progreso. Pero ocurre también que en muchas de estas ciudades siguen existiendo viviendas antiguas de cuatro o cinco pisos que muchas personas tienen que subir y bajar por las escaleras diariamente y repetidas veces (madres con hijos, ancianos, jóvenes enfermos, etcétera).
Pienso yo que actualmente, y aunque se han modernizado mu-cho las grandes ciudades, aún existen carencias y falta trabajo para muchas personas. Mi idea es que los 'ascensores alargados' darían posibilidades de trabajar a unos y beneficiarían a otros muchos, que agradecerían su instalación.
Yo no soy técnico en la materia (aunque confío en que alguno que lo sea lea esta carta y lo entienda), pero se me ocurre pensar que la instalación de una 'caja alargada' (con capacidad para dos o tres personas) sería factible de instalar, reduciendo en parte el ancho de la escalera, y, aunque la visibilidad al ascender no sería frontal, el beneficio de visibilidad lateral lo compensaría cuando llegaras a tu vivienda sin el esfuerzo de subir las escaleras con paquetes de la compra, niños y otros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002