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El centro público para lesionados cerebrales abre sólo 30 de sus 120 plazas

El servicio, el primero de estas características que hay en España, crecerá en 2004

Madrid cuenta, desde octubre, con el primer centro público español dedicado a la rehabilitación integral de los lesionados cerebrales severos, en Río Bullaque, 1 (Fuencarral). Pero este dispositivo, abierto por el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (Imserso) y tantas veces reclamado por la Federación Española de Daño Cerebral (Fedace), sólo tiene por ahora operativas 30 de las 120 plazas previstas (90 residenciales y 30 ambulatorias).

Cristina Medina, directora del centro, explica que el servicio no estará a pleno rendimiento hasta 2004 porque es necesario realizar reformas. 'Fue construido como residencia para discapacitados, no como centro rehabilitador, y es necesario ampliar las salas de fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia', explica.

El Imserso levantó este edificio para dedicarlo a residencia de discapacitados. Pero finalmente, ante los requerimientos de Fedace, decidió abrir en él un centro público de rehabilitación para los lesionados cerebrales severos, algo que no existía en España pese a que al año se producen de 2.000 a 4.000 nuevos casos de traumatismos graves, la mayoría por accidentes de tráfico. Sólo algunos centros privados ayudaban a rehabilitarse a los afectados que, tras salir del coma y recibir el alta médica, necesitaban colaboración para recuperar las facultades físicas y mentales (siempre que pudieran pagárselas, solos o con la ayuda de mutuas).

La fuerte demanda de asistencia llevó al Imserso a abrir el centro en octubre de 2001, aun a sabiendas de que estaban pendientes las obras. 'Como el Imserso no tiene experiencia en servicios de este tipo, nos parecía mejor iniciar las reformas después de llevar unos meses funcionando porque la práctica diaria siempre te ayuda a conocer mejor las necesidades reales', afirma la directora. Este dispositivo cuenta con 94 profesionales, que ofrecen rehabilitación neuropsicológica, social y médica, así como fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional a pacientes con posibilidades de mejora y edades entre los 16 y los 45 años.

Juan José Esteban, de 36 años, es uno de los primeros internos del centro. Hace un año, en abril de 2001, sufrió una lipotimia y se precipitó por un barranco en Piedralaves (Ávila). Aquello le sumió en un agujero negro de dos meses, los que tardó en salir del coma. 'Fue el 7 de julio de 2001 cuando empecé a darme cuenta de que había perdido la movilidad del lado derecho de mi cuerpo', explica. Cada día, Esteban sigue un programa de ocho horas de rehabilitación. 'Ahora muevo mejor los brazos y se me entiende al hablar', dice.

Ricardo López ya sabía lo que era sufrir una discapacidad. Este hombre de 32 años nació con espina bífida, una lesión medular congénita, y siempre ha tenido que ayudarse de bastones para caminar. Pero, además, en febrero de 2000, su coche fue arrollado por una furgoneta y sufrió un daño cerebral. 'Al principio estaba perdido, no me daba cuenta de nada ni tenía fuerzas, pero voy saliendo y confío en volver a encontrar un trabajo', asegura.

En estos meses, el centro ha recibido un centenar de solicitudes de ingreso, pero sólo 32 han sido admitidas (ahora hay 23 pacientes, la mitad internos, y otros 9 han sido ya dados de alta). La estancia máxima es de 18 meses y la atención es gratuita, aunque el Imserso está estudiando si debe cobrar el alojamiento a los pacientes internos.

Dolores Jiménez, madre de un afectado y presidenta de Fedace (91 684 20 20), con 3.500 socios, se alegra de contar por fin con el recurso que llevaban años solicitando. Pero le parece un grano de arena en un desierto. 'Es un avance muy positivo, pero sólo tiene 120 plazas. ¿Qué hacemos con los afectados de más de 45 años o con los que han completado el tratamiento, pero siguen precisando apoyo? Salvo el de Fuencarral, no hay centros públicos', afirma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002