Hace algún tiempo, desde que se juntaron para el disco de Diego el Cigala Corren tiempos de alegría, que el cantaor y Jerry González presentan de vez en cuando, Los piratas del flamenco, un concierto en que combinan con fortuna y originalidad sus respectivos saberes musicales. Diego, su cante, cada vez más enduendado y encastado, aunque pueda cantar algún bolero, y Jerry, su virtuosismo con la trompeta y los tambores. Estarán con ellos músicos amigos y Niño Josele con la guitarra flamenca, y la cita es esta noche en la sala Caracol, en activo de nuevo.
Jerry González -último pirata del Caribe y primero del flamenco, le llaman sus colegas- es un jazzista neoyorquino, de ascendencia puertorriqueña, que ha participado con éxito en casi todas las batallas musicales de hoy día. Fue un adelantado en eso que ha dado en llamarse el jazz latino, hasta que vino a España y se metió en el flamenco, donde cada vez es más familiar su trompeta, que él adapta con excelente sentido a lo jondo.
Diego Jiménez Salazar, nacido en 1968 en Madrid de familia flamenca salmantina -sobrino de los desaparecidos Rafael Farina y Calderas de Salamanca-, es conocido con el nombre de Diego el Cigala, que dicen debe a Camarón. Y esperemos que El Cigala siga por muchos años en este arte, al que ha aportado un extraordinario sentido del compás y donde se ha situado entre los mejores intérpretes del cante para bailar.
Los piratas del flamenco.
Hoy, 22.00, en la sala Caracol (Bernardino Obregón, 18). 15 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002