La semana que ha abierto el segundo semestre bursátil del año ha sido una de las más decepcionantes para los seguidores de la renta variable. Las tres primeras sesiones acumularon pérdidas que llevaron a los indicadores a nuevos mínimos anuales, con el Ibex por debajo de los 6.600 puntos y nivel muy próximo al registrado en los peores momentos de septiembre del año pasado. En realidad, el mercado estaba reflejando un fuerte grado de desconfianza, que se ha generado por un cúmulo de acontecimientos y escándalos que afectan directamente a las empresas cotizadas. Cuando no se había terminado de digerir el escándalo en las cuentas de WorldCom, el fantasma de los desvaríos contables cruza el charco y afecta a un monstruo de la comunicación como Vivendi Universal.
La renta variable sigue presa de un alto grado de desconfianza
Si los escándalos contables no eran suficientes para amargar el verano a los inversores, otros factores, como la situación de Brasil o el miedo a nuevos atentados terroristas en Estados Unidos con motivo de la celebración el 4 de julio de su fiesta, no dejaban hueco al optimismo y los índices acumulaban minusvalías un día tras otro. Precisamente la festividad de Wall Street permitió el jueves una cierta calma desde los mínimos, que fue aprovechada para dar un respiro a los precios. Más sorpresa resultó el fuerte repunte de la sesión de cierre, con una subida en el selectivo Ibex 35 del 5,86%, la más alta del año y sólo superada por la del 24 de septiembre.
Razones para pensar que la Bolsa ha tocado fondo y se ha iniciado una recuperación de cierta envergadura no hay las suficientemente sólidas, incluso la dimensión de la subida del viernes puede provocar una salida rápida de papel para aprovechar unos precios imprevistos. Parece que la ausencia de atentados en Estados Unidos ha devuelto un poco de tranquilidad, lo que ha coincidido con otros factores positivos, como la eliminación por Argentina de la retención a las exportaciones de crudo, algo muy positivo para Repsol, pero que beneficia al conjunto de los intereses españoles en la zona. Telefónica ha dado un festival alcista desconocido, con una subida superior al 10%, aunque en general los grandes valores han aprovechado para subir peldaños, después de ser los más castigados en esta crisis.
Los mercados no se dejarán llevar por el optimismo del cierre de semana y seguirán muy pendientes de las cuentas y resultados de las empresas cotizadas, algo que de momento sólo esta dando sobresaltos, aunque el último movimiento alcista deja buen sabor de boca a los que piensan que la recuperación está cada vez más cerca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002