Las acciones de Sol Meliá no están teniendo un buen año en Bolsa. En lo que va de ejercicio, sus títulos han caído cerca del 15% y se convierte en el valor más castigado dentro del sector hotelero. Los inversores han contado con un argumento de peso para deshacer posiciones debido a una crisis que también se ha trasladado a este colectivo. La ocupación hotelera apunta a un descenso en los próximos meses, los beneficios se pueden ver afectados y algunos analistas han reducido las recomendaciones de mantener a vender. Además, Sol Meliá cuenta con otro factor más de preocupación debido a su exposición en Latinoamérica. En el corto plazo puede continuar su trayectoria a la baja, aunque cuenta con un buen soporte en la zona de los siete euros. El pasado viernes, la cotización de la empresa hotelera cerró a 7,29 euros, en zona de mínimos del ejercicio y también cercanos al precio del pasado 11 de septiembre, con lo que en la semana se anota un descenso del 5,20%. Pero no todo son noticias negativas, pues los más optimistas piensan que lo peor ya ha pasado y las perspectivas para los próximos meses pueden ser más favorables al tener previsto aumentar sus resultados para finales de año.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002