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CARTAS AL DIRECTOR

Lo 'de Cuenca' existe

No me refiero a la provincia, sino al secretario de Estado de Cultura, don Luis Alberto de Cuenca. Recientemente ha informado de los planes de su departamento, y no deja de asombrarme, por lo menos, en lo que se refiere a la Filmoteca Nacional. Este organismo lleva años con el mismo e insuficiente presupuesto para gastos corrientes, aunque no olviden dotarla cada cierto tiempo de inversiones millonarias: nuevos edificios-silo para la conservación de las películas, rehabilitación de la nueva sede, etcétera. El resultado es que no hay personal suficiente, ni adecuado, ni recursos. El Tribunal de Cuentas sigue señalando en sus auditorías, año tras año, que el patrimonio fílmico no está ni controlado ni conservado en las mínimas condiciones. Por ejemplo, la nueva sede de la Filmoteca, que se acaba de inaugurar con todo boato, no tiene personal para atender los servicios de que dispone y tampoco hay recursos personales ni materiales para el cine Doré, que va reduciendo sus sesiones poco a poco (primero desaparecieron los festivos y ahora suspenden las sesiones de los domingos, cuando más espectadores acudían).

Don Luis Alberto de Cuenca es cinéfilo (de hecho, va de contertulio al programa de Garci, donde, por cierto, se programa muy poco cine clásico español, como diciendo: no nos molesten; para cine español, ya tienen el programa de Parada). Pero ahora sólo le preocupa subvencionar con miles de millones a los industriales del cine (sean actores, directores, productores o técnicos) con arreglo a películas que casi nadie verá, porque no se ayuda a los exhibidores y nunca llegan a estrenarse. Y apenas encuentra dinero para recuperar nuestro pasado cinematográfico o para formar a las nuevas generaciones en la pasión por el cine.

El patrimonio cinematográfico español languidece. No existe una política de protección. La Filmoteca tiene sin ordenar y sin catalogar sus fondos; lleva años sin incorporar fondos importantes; apenas restauran un par de cintas al año; llevan tiempo sin sacar nuevas publicaciones propias, pues apenas se investiga. El panorama es desolador si lo comparamos con las cinematecas europeas o americanas.

A todo esto, De Cuenca responde impertérrito que uno de sus objetivos es la defensa del patrimonio. Y anuncia la creación del Centro de Conservación de Fondos Fílmicos: ¿otro nuevo y flamante edificio sin

presupuesto ni personal?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002