La autopista Bilbao-Behobia (A-8) contará con seis carriles (tres en cada sentido) en todo el trazado guipuzcoano entre Irún y Eibar. La excepción será el contorno de San Sebastián, donde la circulación se desdoblará entre la actual variante y el futuro segundo cinturón, según el diputado de Carreteras y Transportes, Antton Jaime. La construcción de los terceros carriles costará 420 millones de euros entre 2004 y 2010, que se financiarán con el cobro de un peaje blando.
La autopista A-8 ganará un carril en cada sentido a lo largo de los casi 70 kilómetros que separan Irún de Eibar. Con ello, la Diputación pretende adaptar esta infraestructura al progresivo incremento del tráfico que está experimentando durante los últimos años. Jaime asegura que la ampliación se iniciará en 2004 en el tramo Pasaia-San Sebastián, al que seguirán más tarde el de Oiartzun-Ventas de Irún y San Sebastián (Aritzeta)-Orio, y así hasta llegar a Eibar. Simultáneamente, la Diputación acometerá la construcción de la circunvalación de San Sebastián -el segundo cinturón- cuyo proyecto de trazado estará redactado este otoño. Las obras costarán 150 millones y podrían comenzar dentro de dos años a más tardar, explica Jaime.
Estas autopistas estarán gestionadas a través de una agencia o sociedad pública dependiente de la Diputación, según acordó esta semana la ponencia sobre la financiación de las carreteras de las Juntas Generales. A partir de junio de 2003, cuando concluye la actual concesión a Europistas, esta entidad pública asumirá la explotación tanto de la Bilbao-Behobia (A-8) como de la Eibar-Vitoria (A-1), aunque su gestión (el cobro del canon y del peaje) se realizará a través de una empresa privada.
El responsable foral de Carreteras sostiene que 'el principal esfuerzo' de su departamento está orientado ahora a concretar 'la financiación de las autopistas A-8 y A-1' mediante el peaje. Jaime confía en que los grupos políticos resolverán este mes en las Juntas las tarifas que abonarán los usuarios de la A-1 y la A-8.
La Diputación presentará esta próxima semana en la ponencia sobre carreteras un 'estudio de viabilidad económico-financiero' con el fin de que los partidos fijen 'definitivamente este mes las bases del tarifario en la A-8 y la A-1', afirma.
Los precios que se proponen para el peaje oscilan entre 0,05 y 0,08 euros por kilómetro en la Eibar-Vitoria, mientras que el canon de uso en la Bilbao-Behobia está aún por definir, aunque los socialistas proponen que no supere los 0,03 euros por kilómetro para los conductores habituales.
La autopista A-1, la ampliación de la A-8 y la conexión Beasain-Durango, junto a la autovía del Urumea (Andoain-San Sebastián), son los ejes cardinales de la red de carreteras guipuzcoana, asegura Jaime. La terminación de estas infraestructuras culminarán el grueso de las inversiones que Guipúzcoa precisa para el futuro, porque 'ya no serán necesarias más obras' de esta magnitud, según Jaime.
La Diputación tiene en estos momentos obras contratadas por valor de 420 millones de euros. Los presupuestos forales dedican cada año 120 millones para la construcción de nuevas carreteras y otros 24 millones para la conservación de la red existente. El diputado de Carreteras destaca que 'no ha habido en la historia de Guipúzcoa otra época con un esfuerzo inversor semejante. Estamos doblando la inversión que se realizó cuando se construyó la autovía de Navarra'.
Multa por los retrasos
Un eje básico de la red guipuzcoana es la N-1, que presenta una elevada saturación de tráfico en las cercanías de la capital guipuzcoana. Jaime opina que la congestión se reducirá sensiblemente con la puesta en funcionamiento de la autovía del Urumea, que atraviesa el corredor de Hernani y Astigarraga. Esta autovía comenzará a construirse a comienzos de 2003 y se abrirá tres años después. La N-1 ha quedado obsoleta por tratarse de 'una carretera diseñada con unos criterios de trazado de hace 35 años', por lo que 'siempre tendrá limitaciones', afirma el responsable foral de Carreteras.
Las obras en el puerto de Etxegarate tampoco están favoreciendo la fluidez de la circulación de la N-1. Las empresas que ejecutan el desdoblamiento de Etxegarate han sido sancionadas por la Diputación por la acumulación de retrasos en la obra. La multa asciende a 120.000 euros mensuales desde mediados de junio, asegura Jaime, quien confía en que en octubre estén en funcionamiento los cuatro carriles, coincidiendo con la apertura del puerto en la vertiente navarra.
Otro punto negro de la red viaria de Guipúzcoa es la carretera de la costa entre Getaria y Zumaia de la N-634. La Diputación iniciará este año la construcción de dos túneles artificiales en sendas zonas donde se producen desprendimientos de piedras con mucha frecuencia, lo que ha obligado a cortar el tráfico en varias ocasiones. El departamento que dirige Jaime ha descartado construir una carretera por el interior.
También está en vías de solucionarse el desencuentro institucional con el Gobierno de Navarra por los seis kilómetros de la discordia entre Endarlatza y Behobia, un tramo de la N-121 que discurre por territorio guipuzcoano cuya propiedad corresponde al Ejecutivo navarro. Su presidente, Miguel Sanz (UPN), ha propuesto ceder en uso la propiedad del tramo si Guipúzcoa invierte en la mejora de la carretera y asume los costes de su mantenimiento. Jaime considera que la oferta es 'positiva'.
Jaime también destaca la buena marcha de las obras de la Beasain-Durango, actualmente en servicio hasta Ormaiztegi. Han comenzado las obras hasta Zumárraga y este año se abrirá la variante de Bergara. A este proyecto, valorado en 72 millones de euros, se terminará con la construcción del tramo Zumárraga-Bergara.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 2002