Si un ciudadano, por desgracia, tiene una avería en su domicilio por la noche o durante el fin de semana, y se le ocurre llamar a un servicio de urgencia 24 horas, que sepa que por el desplazamiento más una hora de trabajo, pueden cobrarle, IVA incluido, la cantidad de 390 euros (sí, sí, 64.891 pesetas), que fue lo que me pasó el fin de semana pasado. Y eso sin incluir los materiales.
Puesto en contacto con la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), la Oficina del Consumidor de mi ayuntamiento y la Oficina del Consumidor de la Generalitat, todos coincidieron en lo mismo: es un sector donde no hay precio máximo estipulado, y cada uno pone las tarifas que quiere. Hay libertad de precios. Eso sí, debe ceñirse a esas tarifas. Pero como es evidente, a las dos de la madrugada de un fin de semana, con un niño pequeño llorando, y ante el panorama que a uno se le presenta para ver de dónde saca 390 euros a esas horas, lo que menos se le ocurre es ver si ha aplicado bien la tarifa o no.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de julio de 2002