La cadena de ropa Inditex, propietaria entre otras de Zara, repartirá entre los 17.000 empleados que tiene el grupo en España, Portugal, Francia, Bélgica y Grecia un total de 809.790 acciones, remanentes del total de tres millones y medio que había distribuido cuando salió a Bolsa. El criterio de reparto no será según la antigüedad, sino lineal, según aprobó la junta de accionistas reunida en la sede de Arteixo (A Coruña). También se acordó repartir un dividendo de 0,11 euros brutos por título.
Los resultados del ejercicio 2001 aprobados son de 518 millones de euros de beneficios antes de impuestos y unas ventas de 3.250 millones, lo que supone un incremento del 24,3% en relación al ejercicio anterior. En el primer trimestre de este año las ventas fueron de 850,4 millones (con un aumento del 29% respecto al mismo periodo de 2001) y los beneficios, de 116 millones (un 46% más).
La junta aprobó además el cambio del auditor de cuentas de la sociedad, que pasa a ser KPMG Auditores, en sustitución de Arthur Andersen. El consejero delegado de Inditex, José María Castellano, que presidió la junta en representación del presidente, Amancio Ortega, explicó que entre las razones para el cambio de auditora se encuentran los costes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de julio de 2002